Hola!
¿Hijo de Dios?
Con frecuencia escuchamos expresiones sobre los hijos de Dios:
– «¡Que sí, eres hijo de Dios… porque Dios es el Padre de todos!»
En estos tiempos «convulsos y democráticos,» las expresiones de líderes religiosos o personas de renombre mundial a los cuales muchos escuchan, pueden ser punto de contrapunteo, así que luego de oírles sería bueno corroborar lo que expresan, porque a veces contradicen la Palabra y el resultado es provocar confusión a muchas personas.
Ciertamente Dios es nuestro Padre, luego de que le reconocemos a Él como nuestro Padre, a través de la aceptación de que Jesús, Dios hecho carne, quien padeció por nosotros para que obtengamos el perdón y por su Gracia seamos Salvos, es este paso el que nos convierte en HIJOS de DIOS.
Hay cierta confusión común, al hablar de forma simple sobre HIJO/ CRIATURA. ¡Ah, ah! son dos conceptos distintos, y es error hablar de ambos como sinónimos, como suelen hacer algunos, y sobre todo aquellos que están en puestos «relevantes,» en ocasiones hablan sobre esto, para no herir susceptibilidades y traen a confusión a aquellos que aún en PECADO viven, y entonces equivocadamente sostienen:
-No pasa nada… «soy hijo de Dios.»
El hijo de Dios es el que ha renacido, participa de la naturaleza de Dios, y ya no está ligado con el Adán de la raza natural, sino con Cristo y la nueva creación. Está libre de la ira de Dios, y está bajo el favor divino: Ahora, pues, ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús, los que no andan conforme a la carne, sino conforme al Espíritu. Porque la ley del Espíritu de vida en Cristo Jesús me ha librado de la ley del pecado y de la muerte. [Romanos 8:1-2]
Porque sólo uno puede ser intermediario entre nosotros y Dios Padre: ¿Quién es el que condenará? Cristo es el que murió; más aun, el que también resucitó, el que además está a la diestra de Dios, el que también intercede por nosotros. [Romanos 8. 34]
La distinción es la siguiente: Todos son creación, o criaturas de Dios, pero no todos son sus hijos. La palabra linaje que se menciona en el Libro de Hechos 17:29, designa al hombre como hechura del poder creativo de Dios, no como su hijo. La palabra todos en La Carta de Pablo a los Gálatas 3.26-27, se refiere a los creyentes en Cristo, sus seguidores, sus discípulos verdaderos. El Señor es el Dios de todos los hombres. Es creador de todos, pero Padre solo de los hombres salvos por la fe en su Hijo Jesucristo, Lee: Juan 1.11-12.
Cuando escuches hablar sobre los derechos de los Hijos de Dios, de lo que hablan algunos de forma superficial, no seas iluso, no te dejes confundir, ni le digas a alguien: – «Dios es tu Padre, no pasa nada, en su inmensa misericordia te tiene como hijo…hagas lo que hagas, vivas como vivas, pienses lo que pienses, aunque no le reconozcas, aunque ni le creas.»
Dios es único, Dios verdadero, Jehová de los ejércitos, Dios del Universo sí, creas o no en ÉL es DIOS, pero… si haz oído hablar de Él y no abres tu corazón… sólo seguirás siendo criatura, no hijo. Por nacimiento somos miembros de una raza alejada del Señor. Ni una sola cosa que el hombre haya hecho puede hacerle “hijo” de Dios, sólo por Gracia a través de Cristo Jesús. Llegamos a ser hijos de Dios por medio de la regeneración, por el nuevo nacimiento. [Juan 1.12; 3.16; Gálatas 3.26]

*Basado en un comentario sobre: «Manual de interpretación bíblica» -Descubriendo la Palabra de Dios-, del Autor: J E. H
