lunes 16/01/2023.

Hola!

ESCUCHAR CONSEJOS, ES DE SABIOS.

por, José Gilabert.

Proverbios 8:33.  

Atended el consejo, y sed sabios, y no lo menospreciéis.

De un tiempo a esta parte, percibo en la Iglesia esta actitud orgullosa de vivir al margen de buscar consejo. Veo hombres, mujeres, jóvenes y familias, en la iglesia tomando decisiones con el único fundamento de su decisión personal. Echo de menos como pastor ese buen hábito, que expresaba el autor de Proverbios “Atended el consejo……y no lo menospreciéis”

Existen dos actitudes típicas que nos impiden buscar consejo. La primera actitud es el orgullo. Es la persona que cree que no necesita ayuda de otros. La segunda es la de la terquedad. A veces, no pedimos consejo porque no queremos enterarnos de que no deberíamos hacer algo que ya hemos decidido hacer.

Cuanto nos cuesta recibir un consejo de otros, porque nos hemos instalado en un lugar peligroso “Creer que mi pensamiento es el correcto, yo estoy seguro que tengo la razón en mi decisión y nadie me va a hacer cambiar de opinión”. Salomón, el rey más sabio que ha existido, escribió en Proverbios 19.20 “Escucha el consejo y acepta la corrección, para que seas sabio en tu vejez”. En Proverbios 12.15 dijo: “El camino del necio es derecho en su opinión; más el que obedece al consejo es sabio”. Proverbios 26:12 “¿Has visto a un hombre sabio en su propia opinión? ¡Más esperanza hay del necio que de él!”

Quisiera compartir tres fuentes donde debemos buscar consejo: 

Primero, la Palabra de Dios; segundo, de nuestro cónyuge y hermanos de la iglesia (con buen testimonio); y tercero, del Señor mismo en oración. 

En primer lugar, entonces, deberíamos consultar la Palabra de Dios. El Salmo 119.24 dice: “Tus testimonios son mis delicias y mis consejeros”. La Biblia nos dice que “La Palabra de Dios es viva y eficaz, y más cortante que toda espada de dos filos… y discierne los pensamientos y las intenciones del corazón”. (Hebreos 4.12). La Biblia contiene la santa voluntad de Dios no solo para nuestra vida sino para todas las generaciones. Sus verdades son eternas.

Si la Biblia no menciona un asunto concreto, entonces debo acudir a la segunda fuente de consejo,: mi cónyuge y hermanos de la iglesia con buen testimonio, que saben cómo aplicar los principios de la Palabra de Dios. El Salmo 37 dice: “La boca del justo expresará sabiduría… La ley de su Dios está en su corazón”. (Salmo 37.30-31).

Los pensamientos (planes) son frustrados donde no hay consejo; más en la multitud de consejeros se afirman. Proverbios 15:22

Los planes y proyectos prosperan gracias a la dirección que le imprimen los sabios consejos. Los buenos consejos permiten ampliar la visión de los planes, asuntos de trabajo, etc. sobre los que se necesita tomar decisión. Así lo expresa el rey Salomón: “Los pensamientos (planes) con el consejo se ordenan; y con dirección sabia se hace la guerra” (Proverbios 20:18). El consejo viene para ampliar nuestra perspectiva de un asunto. Aumenta también nuestro nivel de confianza y seguridad en la toma de decisiones.

En este proverbio el rey Salomón pone de manifiesto el valor de consultar con consejeros idóneos, antes de tomar decisiones importantes.

Nadie posee la verdad completa, ni la interpretación exacta de la realidad, de allí la importancia de recibir consejos de otras personas. Hoy en día contar con hábiles consejeros y asesores es un factor que apoya el éxito en la toma de decisiones. Esa es la idea que resalta el rey Salomón en otro proverbio: “Sin dirección, la nación fracasa; el éxito depende de los muchos consejeros” (Proverbios 11:14 NVI).

Ya hemos hablado de cómo obtener consejo de la Biblia y de otras personas que nos rodean. Sin embargo, también existe una forma adicional de consultar al Señor. En Isaías 9.6 uno de los nombres del Señor es “Admirable Consejero”. El Señor nos dice en el Salmo 32.8, “Te haré entender y te enseñaré el camino en que debes andar” (Salmo 32.8).

La forma de obtener el consejo del Señor es orar y escuchar. Dígale al Señor que necesita dirección. A través de la Biblia se nos invita a esperar en el Señor. Si usted tiene prisa, o se siente confuso con respecto a una decisión, vaya a un lugar tranquilo donde pueda escuchar en oración la voz del Señor en lo profundo de su corazón.

Espere Su orientación a través de La Biblia, del cónyuge o hermanos, o de Su propia Voz. Después pida Su Gracia para ser humilde y aceptar el consejo, y más si éste es contrario a su propia opinión.