lunes 09/01/2023.

Hola!

Ganancias y pérdidas.

El balance de un año que pasó, siempre trae sinsabores, ¿por qué sacamos cuentas y valoramos más lo que se fue… que lo quedó?

Podríamos quedarnos con lo bueno… en vez de repetirnos: – «He perdido esto, aquello, lo otro… no me fue bien. O decir: -«No alcancé tal objetivo. Me pudo haber ido mejor!»

Quedarnos con lo bueno es : – «Me esforcé y me quedo con todo lo que aprendí, para mejorar mi plan y perfeccionar mis próximos pasos e intentarlo nuevamente… «

El caso es que en la mayoría de nuestros pensamientos prevalece la parte de lo material, lo económico… que si la inflación… que si los precios por las nubes… que no pude ahorrar dinero… etc. Pero, detente, pues hay otra cara de la moneda de la vida: lo espiritual, lo familiar, lo vivido en cada aniversario que se compartió con amigos, familiares y un largo etc.; el 100 porciento de lo vivido fue bueno; primero porque aún lo puedes contar y segundo porque será una experiencia para celebrar y para guardar.

Aún las pérdidas reales traeran una consecuencia positiva, «Antes, en todas estas cosas somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó.»[Romanos 8. 37]

Si sufriste adversidades, duras pruebas, las pudiste superar… entonces puedes considerar el balance de tu año pasado positivo… con esas pérdidas que traen como consecuencias grandes ganancias … analiza profundamente y lo corroborarás. Una actitud de agradecimiento al pasar el año, te frotalecerá y hará sentir más sano emocional y espiritualmente hablando.

Apliquemos ésta enseñanza:

Pero gran ganancia es la piedad acompañada de contentamiento;
porque nada hemos traído a este mundo, y sin duda nada podremos sacar.
Así que, teniendo sustento y abrigo, estemos contentos con esto.
Porque los que quieren enriquecerse caen en tentación y lazo, y en muchas codicias necias y dañosas, que hunden a los hombres en destrucción y perdición;
porque raíz de todos los males es el amor al dinero, el cual codiciando algunos, se extraviaron de la fe, y fueron traspasados de muchos dolores.
[1 Timoteo 6-10]