lunes 02/01/2023.

Hola!

La exhortación en la vida cristiana.

En muchas ocasiones escuchamos mensajes, que nos transmiten nuestros pastores, hermanos, maestros, o algún orador que tenemos oportunidad de oir en alguna conferencia o reunión … cada uno con su estilo de comunicación puede que nos haga meditar sobre lo que expresó, y hacernos meditar puede influir positivamente en proponernos cambiar actitudes, hábitos, y propósitos… generalemente dependerá primero de la atención que seamos capaces de prestar al orador, pero también de la capacidad de convencimiento que desarrolle el que está hablándonos. La charla puede ser aburrida, repetitiva o por el contrario se convierte en una exhortación que nos llega al corazón.

En general se marcan cuatro tipos de orador o conferencista: uno, habla muy seguro de lo que expresa y sólo se basa en información rigurosamente confirmada; dos, el que es emotivo, usa la emoción con cierta agresividad para mostrar sus argumentos; tercero, el orador simpático, éste usa el humor sano para conquistar a su público; cuarto, basa su exposición en explicaciones prácticas, ligadas a la vida cotidiana y ejemplificando para ser más convincente.

Tú puedes ser alguien que en tu circulo o ámbito hable a los demás, aconsejando, llevando palabra de ánimo, explicando pasajes bíblicos o simplemente mostrando el testimonio personal y debes hacerlo desde tu propio estilo pero con argumentos firmes y verdaderos. Te parecerá raro, o fuera de tu alcance… sin embargo eso es exhortar.

EXHORTAR:

Acción de exhortar . Advertencia o aviso con que se intenta persuadir .

El término exhortación proviene del griego, concretamente de paraklésis, que se podría traducir como llamamiento o consolación. En el Nuevo Testamento hay diversas referencias a este concepto y normalmente se emplea para mencionar el don de convencer o animar a los otros a través de las palabras. Paraklésis lleva la idea de traer a alguien muy de cerca a fin de exhortar, instar, alentar, dar gozo, consolar a la persona.

Según C. Peter Wagner,* la capacidad de exhortación es uno de los dones del Espiritu Santo, que consiste en «la habilidad especial que Dios da a ciertos miembros del cuerpo de Cristo para ministrar palabras de aliento, consuelo, ánimo y consejo a otros miembros del cuerpo de tal manera que ellos se sientan ayudados y sanados.»

Según Pablo, en la carta a los Colosences enseña que: «Que habite en ustedes la palabra de Cristo con toda su riqueza: instrúyanse y aconséjense unos a otros con toda sabiduría; canten salmos, himnos y canciones espirituales a Dios, con gratitud de corazón.» [Colosences 3. 16, NVI] Esto es una exhortación que hace Pablo y a la vez insta a exhortanos unos a otros.

En Hebreos también hay instrucciones al respecto: «Más bien, mientras dure ese «hoy», anímense unos a otros cada día, para que ninguno de ustedes se endurezca por el engaño del pecado.» [Hebreos 3. 13, NVI]

Si analizamos de cerca lo que significa exhortar, sale a recluicir que además la acción de exhortar está relacionada estrechamente con la fe, pues en Hechos aparece la siguiente cita: «…fortaleciendo a los discípulos y animándolos a perseverar en la fe. «Es necesario pasar por muchas dificultades para entrar en el reino de Dios», les decían.» [Hechos 14. 22, NVI]

Hay más, una condicionante insprecindible a la hora de exhortar, es que sea con amor, con verdad, con justicia y pureza: «No reprendas con dureza al anciano, sino aconséjalo como si fuera tu padre. Trata a los jóvenes como a hermanos; a las ancianas, como a madres; a las jóvenes, como a hermanas, con toda pureza.» [1ª Timoteo 5. 1-2]

Una disitinción a tener en cuenta: la enseñanza dice: «Este es el camino que debes seguir» y la exhortación es compromiso, apoyo: «Yo te ayudaré a ir por ese camino,» la exhortación debe ser el argumento y sostén para el otro.

Veamos cómo El Señor, Jesús, se refirió al ayudador por excelencia: El Espiritu Santo como el ayudador y consolador, el que viene a alentarnos y exhortarnos: «Y yo le pediré al Padre, y él les dará otro Consolador para que los acompañe siempre:
el Espíritu de verdad, a quien el mundo no puede aceptar porque no lo ve ni lo conoce. Pero ustedes sí lo conocen, porque vive con ustedes y estará en ustedes.»
[Juan 14. 16-17]

Podemos concluir que la exhortación es útil en la consejería, el discipulado y la predicación. ¿Te has preguntado, en qué lugar y momento me ha puesto el Señor para exhortar? ¿He estado alerta, según su Palabra, para exhortar en amor y sabiduría?

*Charles Peter Wagner (15 de agosto de 1930 – 21 de octubre de 2016) fue un misionero estadonidense escritor, maestro y fundador de varias organizaciones cristianas. En sus primeros años, Wagner fue conocido como un líder clave del Movimiento de Crecimiento de la Iglesia y más tarde por sus escritos sobre la guerra espiritual. (Wikipedia.org)