Hola!
Una vida vacía.
El día a día se hace monótono, los problemas que trae cada jornada son suficientes para colmar la mente de muchos… entras, sales, corres, trabajas, sacas cuentas… dedicar horas al contenido de internet… no das a basto… en fin, no hay un momento en el día para respirar tranquilamente y pensar o meditar en lo más importante.
Luego, pasan las semanas, los meses y un día te miras al espejo y te ves mayor… y ahora qué?, te preguntarás.
El libro de Job es una semblanza de la vida, refleja un hombre que logró multitud de beneficios en este mundo: respeto de sus coterraneos, estatus económico, una familia numerosa, propiedas, tierras y siervos… y por demás una relación aparentemente estupenda con Dios, tenía fe, se cuidaba de hacer lo bueno, fue caritativo y bondadoso… sin embargo, un día (porque El Señor lo permitió) perdió todo lo terrenal, todo lo material, todo lo que a los hombres les proporciona una felicidad humana… y más allá de su estupenda relación con Dios, al fin comprendió que nada de lo terrenal es Dios, ni es el centro, ni es lo esencial… Job lo llegó a comprender:
… He aquí que el temor del Señor es la sabiduría, Y el apartarse del mal, la inteligencia. [Job 28.28]
Yo conozco que todo lo puedes, Y que no hay pensamiento que se esconda de ti.
¿Quién es el que oscurece el consejo sin entendimiento? Por tanto, yo hablaba lo que no entendía; Cosas demasiado maravillosas para mí, que yo no comprendía. Oye, te ruego, y hablaré; Te preguntaré, y tú me enseñarás.De oídas te había oído; Mas ahora mis ojos te ven. Por tanto me aborrezco, Y me arrepiento en polvo y ceniza. [Job 42.2]
Estamos en unos días en que festejamos el nacimiento del Señor Jesús, el Mesías, el que salva… puede que sea una oportunidad, para como hizo Job, aún teniendo una buena relación con Dios, comiences a vivir y mirar en el temor del Señor y con la inteligencia del disernimiento.
¡FELIZ NAVIDAD!

