jueves 13/10/2022

Hola!

El grito silencioso de los que no nacieron. (Artículo de opinión)

No matarás. (Éxodo 20:13)

El aborto es una vergonzosa y dramática realidad en nuestros días. Millones de seres humanos son sacrificados en el santuario del vientre materno. La vasta mayoría por razones torpes. El útero materno es la cuna de la vida, el lugar más sagrado, donde la vida se forma y se desarrolla. Allí, los miembros del cuerpo surgen, crecen y maduran para el nacimiento. El cerebro, con toda su complejidad, forma sus conexiones. El corazón pulsa, la sangre corre en las venas, los músculos se articulan. Aun en la fase más primaria de ese proceso, cuando el óvulo es fecundado, cuando no puede ser visto aún al ojo, la vida está allí, con toda su potencialidad.

El aborto es, por lo tanto, la interrupción de una vida; es asesinato, asesinato con trazos de crueldad. Se mata no a un enemigo, sino al fruto del vientre. Se mata no a alguien que puede defenderse, sino a un ser indefenso, acorralado en el vientre materno. Se mata no por accidente, sino de forma intencional y deliberada. Se mata succionando a ese tierno ser como si fuera una verruga indeseada; se mata envenenando a esa criatura como si fuera una hierba dañina; se mata descuartizando a ese bebé todavía en formación, como si fuera el ser más abominable de la tierra; se mata a un ser indefenso, que, al esperar afecto y cuidado, es sorprendido por la más brutal violencia. El grito silencioso de aquellos que fueron muertos en el patíbulo del vientre no puede ser oído en la tierra, pero ese grito hace eco en los oídos de Dios, ¡allá en el cielo!

Dios es un Dios justo que defiende al indefenso y juzga en justicia, y no quedará quieto ante este tremendo asesinato. Quizás aquellos que abortan y practican abortos desconozcan que no solo matan un ser humano, sino que quien lo creó es el Dios Altísimo, el único capaz de dar la vida y sin saberlo están atentando contra la obra de Dios. 

Salmos 139:13-16

13 Tú creaste las delicadas partes internas de mi cuerpo y me entretejiste en el vientre de mi madre. 14 ¡Gracias por hacerme tan maravillosamente complejo! Tu fino trabajo es maravilloso, lo sé muy bien. 15 Tú me observabas mientras iba cobrando forma en secreto, mientras se entretejían mis partes en la oscuridad de la matriz. 16 Me viste antes de que naciera. Cada día de mi vida estaba registrado en tu libro. Cada momento fue diseñado antes de que un solo día pasara.

Que horror pensar que el ser humano es capaz de destruir aquello que con amor Dios realiza. Que espanto pensar que las personas se levantan ante Dios para interrumpir el fino y maravilloso trabajo del Altísimo. Que tremendo dolor ver a Dios llorar observando los seres humanos destrozando lo que Él iba entretejiendo en la oscuridad de la matriz. 

La ley judicial humana declara que la ignorancia del delito no le exime de culpa y responsabilidad. Así mismo pasa con la ley espiritual, Dios dice que Él no tiene por inocente al culpable y experimentarán la ira de Dios. Los abortistas caerán bajo el juicio de Dios y todos aquellos niños asesinados disfrutarán en el cielo de la Presencia del que les concibió, pues de los niños es el Reino de los Cielos y hay un espantoso infierno preparado para aquellos que hacen lo malo, incluidos los abortistas, si no se arrepienten. Allí será el llorar y el crujir de dientes.

Dios tenga misericordia.