lunes 19/09/2022

Hola!

La complicidad con Jesús

Generalmente dos personas que se conocen y aman, con una mirada saben que está pasando, no les hace falta pronunciar palabra para entenderse… hay tal solidaridad, camaradería que un gesto cómplice los hace partícipes de una misma cosa. Y cooperan uno con otro para realizar lo que sea que hayan planeado, a eso se le llama complicidad.

Si vamos por pasos, podemos deslindar varias fases para lograr complicidad con alguien:

– Primero, tienen que conocerse a profundidad.

– Segundo, deben convertirse en alguien cercano el uno al otro.

– Tercero, la base es el amor; deja de ser la casual simultaneidad lo que les hace coincidir en cada aspecto de la vida, sino que se crea un compromiso voluntario y libre, echan raíces de amistad inquebrantables.

Hay algo interesante en la relación cómplice; en la que realmente para que sea sana y fructífera, tiene que dirigirse hacia la honestidad entre los implicados y el resto de los que le rodean, una relación cómplice para bien, no apoya actitudes y hechos negativos, malos, si fuera así sería una asociación para delinquir, y esto es lo que se llama complicidad en términos legales. Así que cubrir los malos actos del otro, no es algo que ayude a fomentar la relación íntima a que me estoy refiriendo.

Una amistad profunda donde hay afecto personal, puro, desinteresado, se fortalece con el trato continuo y es probada la fidelidad con el de cursar del tiempo entre ambos amigos. Y la complicidad que crece es aquella que provoca apoyo y seguridad en lo bueno, en lo noble y en lo verdadero.

Así visto a qué tipo de complicidad me refiero, podemos evaluar el grado de complicidad que disfrutamos con Jesús.

Nuestro Señor Jesús, fue firme y claro en cada expresión sobre la relación de tú a tú que creó con sus seguidores y con sus detractores en los años que estuvo físicamente en esta tierra, y enseñó cómo podíamos nosotros, a día de hoy ser seguidor o detractor de su Palabra. ¿En que lado te encuentras? ¿Mantienes complicidad con Jesús?

Si volvemos a los pasos que mencioné sobre la complicidad buena… conocerse, ser cercanos, amarse y crear un compromiso voluntario y libre, así que ya podrás evaluar qué tan profunda es la complicidad que tienes con Jesús.

Puede que en muchas ocasiones sientas que la Palabra de Jesús más que apoyar y dar seguridad te enfrentan a ti mismo, te hace sentir culpa o tristeza, eso pasa porque Jesús es el amigo sincero y honesto y su Palabra no es miel para el oído del que va por malos pasos. Jesús no se hará nunca cómplice en situaciones en que haya malicia, odio, envidia, rabia , amargura y venganza humana. Jesús es aquel que te da un cordial consejo, el consejo que es ungüento y perfume que alegran el corazón… parafraseando la enseñanza de Proverbios 27.9 y puede que resulte doloroso cuando Jesús te enfrenta a “tu verdad,” a tu mediocridad o a tu tibieza y entonces es como el hierro que se aguza con el hierro… (Proverbios 27.17).

Jesús llamaba, amigos míos, a sus seguidores, les hablaba de frente, “Mas os digo, amigos míos…”[Lucas 12.4]

Un pasaje que relata sobre la relación íntima entre Jesús y sus discípulos aparece en el Evangelio de Lucas 12, les hace ver qué es la hipocresía, la que practican los fariseos, aquellos que endulzan con falsa levadura a los demás, y hacen de veces de cómplices ante injusticias, engañando sin prejuicios a los que caen en su trampa, Jesús enfrenta a sus seguidores a la Verdad que es la que perdura. Con esto les enfrenta a su actitud real…¿Eres cómplice de los “fariseos,” o eres mi amigo?

Jesús dijo: “- Os digo que todo aquel que me confesare delante de los hombres, también el Hijo del Hombre le confesará delante de los ángeles de Dios; mas el que me negare delante de los hombres, será negado delante de los ángeles de Dios.

Jesús públicamente hace una declaración de amistad, de fidelidad y seguridad para con sus amigos. Pero, existe una premisa, Él tiene una amistad incodicional para contigo, si tú le sigues de corazón. Más adelante en el mismo capítulo 12 insiste sobre las cosas que busca las gentes de este mundo, y les dice que el Padre sabe que necesita cada uno de sus hijos… “Mas buscad el reino de Dios, y todas estas cosas os serán añadidas.” [Lucas 12.31] Jesús, mantiene la misma línea de pensamiento siempre, no cambia, no da pasos en falso, no cambia de dirección según convenga… como hacemos muchas veces nosotros… sólo hay una pauta a seguir para contar con su amistad y complicidad por siempre. Lee la parábola que aparece en Lucas 12. 16-21, y encontrarás la manera de llevar esta vida con prudencia, descubre cuál consideras que es tu tesoro, porque donde está tu tesoro estará tu corazón (Lucas 12. 34), y en dependencia de ello podrás hablar de tu amistad con Jesús.