Hola!
Disposición- diponibilidad.
III
La disposición y la disponibilidad NO son prescindible cuando se trata de un propósito.
Y profundicemos un poco más.
Cuando se trata de amar. ¿Estás disponible … o sólo dispuesto/a?
Puede que convenientemente comiences una relación de amor: – ¡Oh, que dulce es el amor! Es lo que dices a primera vista, ¡estarás pletórico!, estarás dispuesto a disfrutar de ese sentimiento totalmente… en mente, cuerpo y corazón, ¿Y luego? Habrán compromisos, responsabilidades y surgirán conflictos, entonces: ¿te mantendrás disponible? Sólo no estoy mencionando una relación de pareja… aquí cabe también la relación padre/madre con su hijo/a, la relación de abuelos- nietos, la relación entre amigos, entre hermanos y entre los miembros de una iglesia… también cabe la relación personal con El Señor.
¿Estás dispuesto y disponible para tu relación personal con El Señor? Puede que estés seguro que has cumplido tu parte, tu disposición a amar a tu Dios es cabal… pero, ¿estarás disponible en todas las áreas, en todos los contextos, en toda circunstancia?
“Los mandamientos sabes: No adulterarás; no matarás; no hurtarás; no dirás falso testimonio; honra a tu padre y a tu madre.
El dijo: Todo esto lo he guardado desde mi juventud.
Jesús, oyendo esto, le dijo: Aún te falta una cosa: vende todo lo que tienes, y dalo a los pobres, y tendrás tesoro en el cielo; y ven, sígueme.
Entonces él, oyendo esto, se puso muy triste, porque era muy rico.”[Lucas 18. 20-23]
Hay situaciones en que nos cuesta “dejar atrás” cosas, (no es un tema de dinero, hay muchas más cosas a las que le tenemos apego)… cosas que se convierten en impedimento para estar disponible y nos importunan para contribuir en la construcción del Reino de Dios, a seguir al Señor y a testificar de Él.
Y es cuando te encuentras en una «posición intermedia» que provocará que la disponibilidad quede anulada.
Entonces él, oyendo esto, se puso muy triste, porque era muy rico.

