Hola!
Disposición-disponibilidad.
II
La disposición que no llega a convertirse en realidad porque no hay cómo deshacernos de la falta de disponibilidad, ocurre muchas veces porque nos apoyamos en ideales ilusorios. Sí, es importante evaluarnos antes de tomar la decisión de hacer alguna cosa, si se nos va de nuestras posibilidades reales, entonces ¿para qué crearse una expectativa?
Digo: hay actividades que meritan de un don, de una capacidad determinada, habrá unas que se pueden aprender y otras que no, ahí es donde debemos pararnos y debemos evaluar nuestras capacidades con humildad y también con amor propio, sin denigrarnos ni menos-preciarnos, simplemente asumiendo que tenemos otras capacidades, con las cuales podemos lograr otras metas. Un fracaso a veces no es un fracaso, sólo permite que nos percatemos que ese no era nuestro camino, pues hay impedimentos que lo impiden…valga la redundancia.
Lo más frecuente es cuando nos empeñamos en ciertas metas que no están a nuestro alcance, me planteo: me gustaría ser cantante… bien… irás a una escuela de canto… y puede que aprendas técnicas que facilitarán cantar, pero si no tienes el oído natural y la capacidad vocal nata… no llegarás lejos en el mundo del canto. ¿Cierto? Pues, así mismo es con todo a lo que llamamos capacidades, dones o facultad, talento natural, destreza.
No obstante, por supuesto que existe la posibilidad de además de estar dispuesto, que contemos con herramientas como son el tiempo, la persistencia y el esfuerzo.
No podemos confundir el empeño de lograr metas y ser capaces de aprender a realizar algunos servicios o labores con la real disponibilidad de “fuerzas” que tengamos.

