martes 05/07/2022.

Hola!

La confusión.

Hay términos en nuestro diccionario o léxico de los cuales debíamos tener la seguridad  al 100% que comprendemos su significado, porque si no fuese así con facilidad seriamos engañados constantemente.

El hecho de que “alguien” nos diga una media-verdad o una mentira envuelta en papel de regalo brillante, e interpretemos tal cosa como una VERDAD, es de necio.

Abundan los clásicos para ejemplificar lo que quiero expresar…  el famoso cuento infantil de la “Caperucita roja,”  relata cómo el lobo convence a la niña a tomar un camino equivocado…  luego se disfraza de  abuelita para continuar  una farsa que llevaría  al cumplimiento de su objetivo trazado desde antes. Igualmente estamos rodeados de “lobos inteligentes” que mantienen un entorno de confusión en las mentes, de manera que la gente no pensemos qué es verdad o mentira, simplemente nos sintamos cómodos en que otros nos digan qué hacer, qué pensar, qué decir… cumpliéndose poco a poco de forma muy relajada y eficiente el objetivo final: que la gente esté desorientada, alejadas de la Verdad y de la sabiduría, pero: supuestamente feliz.

Los términos a que me refiero son: INOCENCIA, INGENUIDAD, IGNORANCIA, CONFUSIÓN.

La inocencia, desde el punto de vista jurídico, es la exención de culpa… y cuando hablamos sobre alguien con alma limpia, sin maldad, generalmente visualizamos a un niño/a que es cándido y sencillo. Ahora un adulto inocente, es el que está libre de culpas.

La ingenuidad, describe a aquella característica que delata a una persona que no tiene maldad… que dice, hace cosas simples, sin segundas intenciones, no engaña, no engatusa, sino que abiertamente expresa su opinión, inclusive sin meditar las consecuencias que podría provocar su hablar o actuar. Y en muchas ocasiones se cree todo lo que le cuentan, no cruza información ni analiza hasta qué punto es cierto o no aquello que oye.

La ignorancia, es la falta de conocimiento en alguna materia… y lo que sucede frecuentemente es que el ignorante en un tema determinado suele dar una opinión particular sobre ello… alguien que habla sin saber, sin experiencia o conocimiento de alguna cosa y en ocasiones quiere pasar por maestro y los oyentes al ser también ignorantes le imprimen el título de especialista del tema. ¡Cuidado con estos personajes! Llegan a convencer masas.

La confusión, el confundir es mezclar cosas diversas de manera que no puedan reconocerse o distinguirse, ejemplo, la oscuridad confunde los contorno de las cosas… visibilizas en la oscuridad una persona parada… y al alumbrar el lugar …solo es un pequeño árbol encorvado. Es lo que sucede cuando se mezclan verdades y mentiras dejando al descubierto algo confuso que el oyente no puede descifrar si es realmente una mentira, ¡y aquí si hay tela para cortar!

La confusión es la “madre” de la desorientación y el caos, es “hermana”del desconcierto y su principal objetivo es  mantener a la gente entretenida en una pesadumbre, en una preocupación y no en la ocupación de esclarecer lo que está sucediendo o de lo que se está hablando.

Digamos, por ejemplo, te explico qué se considera un Derecho Humano, y claramente, hablaré a favor de algo que una persona sea quien sea, sólo por ser humano lo merece… mencionemos el derecho a la vida…  fijémonos en algo: en dependencia de qué condiciones creo o no que es “buena esa vida,” que tiene o que llevará en el futuro dicha persona, digo que si o que no. A distintas personas, en circunstancias similares, digo que se le puede dar o se le puede quitar el derecho a su vida. ¿A qué si sabes a lo que me refiero? Sin embargo, el mandamiento reza: NO matarás… no se puede interpretar con edulcuración alguna, sólo dice tajantamente: No matarás (Éxodo 20. 13; Éxodo 23. 7; Deutoronomio 7.17; Mateo 5.21; Mateo 19.18; Lucas 18;20; Romanos 13.9; Santiago 2.11)

Pueden confundirte, diciendo que hay pecados pequeños, y pecados grandes, y tú pensar: – Bueno, una mentirilla, un robo sin dañar a nadie… peor es lo que hacen otros dañando a alguien para robar.

– ¡Ah…matar a una persona es malo, matar a uno que no ha nacido no pasa nada, porque quito de en medio un problemón!

Pero resulta que no hay pecados grandes y pequeños, no existe tal distinción.

Pueden confundirte diciendo, que Dios ha dado libertad al ser humano para tomar decisiones respecto a la naturaleza… y tú puedes interpretar: – Es malo para la naturaleza incendiar un bosque… tirar al agua sustancias contaminantes no es tan malo… porque se diluye, al final hay que fabricar este producto necesario!

Pueden confundirte diciendo, que las personas son como quieran ser, que da igual el sexo biológico con que nacieron, que al final los sentimientos y emociones son lo importante: Y tú decir: – Pues sí, ciertamente hay que vivir la vida cómo mejor sea que se sienta el placer.

Pueden confundirte diciendo, habrá que hacer una guerra porque están usurpando mis fronteras… y aunque la población no sea responsable de esa pérdida, por algún lado hay que conquistar las libertades, y tú puedes comenzar a creer: – Pues sí, la verdad que hay que defender las fronteras, y si alguien es perjudicado que sea el del otro lado, y si hay que usar armas militares contra civiles, pues no quedará de otra, todo sea por nuestro honor y orgullo patriótico, y si la guerra es lo que conquista nuestro estatus… pues a la guerra! 

Pueden confundirte diciendo, que hay razas en la especie humana que se han desarrollado más que otras: Y tú decir: – Pues sí, he visto que los de esta o aquella raza van muy lentos y arrastran muchas cosas que no son útiles, son menos inteligentes o menos capaces en esta o aquella materia del conocimiento. Y tú decides discriminar a esos que ves inferiores. Y esto te da pie a justificar: al colonialismo, la esclavitud, el racismo, el darwinismo social y la eugenesia racial.

Pueden confundirte diciendo, que lo fundamental en la familia humana es el amor, no la composición en sí: Y tú decir: – Pues sí, podemos ser dos madres o dos padres… el caso es que el niño/a tengan un hogar que les proteja y les de educación.

Y así habrá miles de situaciones en que se presentará una disyuntiva: si / no, ante la toma de decisión… si primeramente sopesas lo que escuchas, buscas las evidencias, te iluminas sobre cada tema antes de decantarte por un si estoy de acuerdo o un no estoy de acuerdo… salgo a la calle a apoyar esta o aquella ideología… aplaudo o no a «tal» o “mascual” famoso/a, político/a, y lider… si realmente estudias cada para qué y cada por qué difícilmente serás confundido.

«Yacemos en nuestra confusión, y nuestra afrenta nos cubre; porque pecamos contra Jehová nuestro Dios, nosotros y nuestros padres, desde nuestra juventud y hasta este día, y no hemos escuchado la voz de Jehová nuestro Dios.» [Jeremías 3.25]

La humanidad andaría más en la luz, más en la igualdad, más en la equidad, más en la libertad y más en el amor, con solamente cada uno ser responsable de sus pensamientos o ideales y no dejarse arrastrar por olas de confusión que empujan al mal aparentando un bien.