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I
Resiliencia
Resiliencia, es la manera de iniciar un nuevo desarrollo después de un trauma. Lo interesante es descubrir el proceso que la facilita: segurización, recuperación, relaciones y la cultura… todo unido sirve para llegar a la resiliencia. Lograr practicar la resiliencia, luego de un trauma depende de la persona en sí misma, pero mucho del entorno que le rodea antes y después del trauma.
Cada persona es única, y así la personalidad que desarrolla; de ésta depende en mucho la capacidad de ser resiliente, así que en dependencia de cómo se construye la personalidad, así también la capacidad de recuperación luego de un trauma. Hay un componente biológico (genético), y el social. (*Boris Cyrulnik, neurólogo y psiquiatra.)
Transmitir seguridad al niño a través de sus padres o cuidadores, es imprescindible, un entorno seguro permite que el niño/a sea capaz de superar los pequeños estrés que pasa en lo cotidiano, ya sea en el hogar, o en el entrono escolar. La violencia conyugal o familiar, y la precariedad social influyen negativamente sobre el desarrollo seguro que debería disfrutar un bebe, un niño, un adolescente.
Segurización es igual al apego familiar. Lo que se teje en el día a día, la forma de hablar, sonreír o enfadarse, no es amor, pero se convierte en un vínculo fuerte, que lleva a conocer cada comportamiento, el niño/a aprende y no se angustia ante las adversidades de lo cotidiano. El amor entonces, es el sentimiento que une con lazos afectivos.
Los occidentales, o la gente del mundo “desarrollado,” vivimos anclados en la cultura del “sprint,”todo a prisas… la solución para mejorar el estrés negativo, puede combatirse con la ralentización. Ir menos aprisa, tomar el día con calma, aprender a un ritmo más pausado… aprender a resolver problemas de forma fácil.
Así se puede adquirir resiliencia en la infancia, los primeros años son importantes, pero aún en la adultez se puede adquirir, por ejemplo al sufrir un trauma, el adulto está triste, y sin embargo en vez de sólo pensar en ese sufrimiento y el aislamiento que sinte es lo que desea, lo mejor es encontrar segurización en un entorno que ofrece garantías de que todo va a ir bien y luego hablar del asunto, con una amigo, un familiar, u otra persona a fin y de confianza. Ocultar el sufrimiento no es saludable.
Cuando pasa algo traumatizante, el cerebro se queda “quieto,” se apaga… pero durante el sufrimiento, el cerebro funciona, funciona bien, se adapta y busca soluciones, si la persona tiene resiliencia, sufrirá daño sin embargo, podrá recuperar; sufre pero no se trauma. *

*Basado en una entrevista realizada a Boris Cyrulnik, neurólogo y psiquiatra.
