III
Cuidar de nuestra lengua.
Otras situaciones relacionadas con nuestro hablar: el decir palabras descompuestas, descorteces, esas “malas palabras” que prohibimos decir a los niños, y que nosotros gritamos al menor enfado (y generalmente delante de los nenes).
Reflejar una situación de disgusto, de enojo, con palabras desafiantes y agudas, pude convertirse en un hábito perverso. Una pequeña chispa desatará un fuego desbastador.
Así se rompen relaciones familiares, matrimoniales, de amistad, de vecinos, de compañeros de trabajo, de colectivos y de hermanos en la fe.
“La blanda respuesta quita la ira; más la palabra áspera hace subir el furor.” [Proverbios 25.15]
La lengua es un órgano físico, sí; pero también es la herramienta que manifiesta nuestro espíritu y muestra lo que albergamos en nuestro corazón, según el uso que damos a esa herramienta según será la imagen que los demás adquieran de nosotros.
Una palabra amable, en verdad, con gratas expresiones, le pueden alegrar el día a cualquiera.
“El hombre bueno, del buen tesoro de su corazón saca lo bueno; y el hombre malo, del mal tesoro de su corazón saca lo malo; porque de la abundancia del corazón habla la boca.” [Lucas 6. 45]
El Señor advierte en este versículo que lo que acopia nuestro corazón al final saldrá por la boca. Y se refiere en este pasaje a frutos… los frutos, en este caso, son nuestras palabras, y si nuestras palabras expresan crítica, dureza, desamor, envidia, negatividad, egocentrismo, autosuficiencia, orgullo, prepotencia, insultos, ofensas… entonces: ¿qué es lo que alberga nuestro corazón?
Puede que puedas disimular en reiteradas ocasiones y no expongas lo que verdaderamente acopia tu corazón, pero al menor descuido saltarán aquellas palabras que te descubrirán y harán saber a los demás cuáles son tus intenciones profundas, qué es lo que abunda en tu corazón.
Cuando alguien acostumbra a los demás con su “mal hablar,” llegará el momento que los demás le evitarán, no desean oír sus apelativos y desagradables expresiones, así que el que habla mal al final se hace mal así mismo, la gente huirá del fuego que sale de su boca, y es probable que se quede solo.
Por eso reitero: guardar pensamientos buenos, hará que tu lengua exprese palabras buenas.
Y habrá situaciones en que sí, será propicio hablar a otra persona en un tono serio, reflexivo y con amonestación, lo que no se contradice con usar una palabra blanda, sin ofensas ni contiendas, sobre todo luego de escuchar los argumentos que tiene que decir la otra persona, dejar espacio a que desahogue su enfado o reflexione de lo sucedido.
“Con larga paciencia se aplaca el príncipe, y la lengua blanda quebranta los huesos.” [Proverbios 25.15]


2 respuestas a “miércoles 23/03/2022.”
«….porque de la abundancia del corazón habla su boca». Lucas 6:45b
La boca está directamente conectada con el corazón. Es cierto que a una buena persona se le puede escapar una mala palabra y, viceversa, a una mala persona le puede salir de la boca algo bueno; pero, como regla general, el corazón es lo que son las palabras: Vano o importante; perjudicial o útil; destructor o edificante; por consiguiente, nos interesa grandemente tener el corazón lleno del Señor y Su Palabra.
Por las palabras del Señor en este pasaje, cuando dice que la abundancia del corazón es expresada por la boca, es de esperar que gran parte del producto del Espíritu de Dios se muestre o revele por lo que decimos. En el hablar se nota el orgullo, la humildad, la sabiduría y la gentileza, el perdón, el compromiso, la fe y todas aquellas cualidades dadas por Dios, que se han de reflejar en nuestras conversaciones, compromisos y responsabilidades.
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Amén , cuánta sabiduría d Dios necesitamos para ser agradable a Dios 🙏🙏🙏
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