viernes 18/03/2022.

Hola!

V

Cuidar de nuestra mente.

La paradoja o contradicción del ser humano es que hemos sido creados a imagen de Dios, más lo que somos también es producto de la caída (del pecado), y esa es la imagen de nosotros mismos, lo que debemos tener presente en nuestra mente, es que Jesús nos llama a redención.

Y el prestar atención a corrientes humanistas o existencialista puede trocar todo el basamento del pensar cristiano, porque: los humanistas,“Creen que el ser humano va a poder tomar su historia en sus manos y hacer él mismo, y aun su propia evolución. Esto es muy optimista y no toma en consideración el egoísmo torcido de éste.” Y los existencialistas, por su parte: “Son gente llena de pesimismo y aun de desesperación, porque dicen que no hay Dios, que no hay valores. Nada tiene sentido. Todo es absurdo. Esa conclusión es lógica si niegan la existencia de Dios.”

Y la mente cristiana tiene como perspectiva primera la realidad de Dios, honrarle y alabarle, y cualquier cosa que deshonre a Dios lo desecha.

La elección será: Si das gloria a Dios o tomas de la gloria de Dios sin más, esto explica por qué la sabiduría es el temor a Dios y la humildad la mayor virtud.

Escoger qué es y qué no es edificante para nuestra mente debe ser un objetivo a cumplir cada vez que nos exponemos, ya sea a una conversación, un libro, una película, un noticiero, un programa de TV, de YouTube u otras redes sociales, porque puede que sea todo lícito, sin embargo todo eso que nos deje un «mal sabor de boca», nos deja en nuestra mente algún pensamiento no provechoso para una mentalidad cristiana.

Todo me es lícito, pero no todo conviene; todo me es lícito, pero no todo edifica.” [1ª Corintios 10. 23]

Una respuesta a “viernes 18/03/2022.”

  1. «Y la mente cristiana tiene como perspectiva primera la realidad de Dios, honrarle y alabarle, y cualquier cosa que deshonre a Dios lo desecha»

    Esta frase sacada del Blog de hoy (personalmente pienso son todos ellos muy edificantes) me lleva a comentar lo siguiente:

    1ª Corintios 10:23-24 (La Palabra)
    “Todo está permitido” —dicen algunos—. Sí, pero no todo es conveniente. Y aunque “todo esté permitido”, no todo ayuda al provecho espiritual de los demás. Que nadie busque su propio interés, sino el del prójimo.
    Aquí el apóstol comienza y repite, en primera persona, lo que ya expresó en 1ª Corintios 6:12: «Todo me es lícito, pero no todo conviene, no todo es provechoso; todo me es lícito, pero no todo edifica». Todo creyente, dentro de la legítima libertad cristiana, ha de estar atento a no servir de tropiezo a las personas; más bien ha de buscar el interés del otro por encima del propio.

    La idea fundamental es doble: primero, para un cristiano todo es lícito si no está estrictamente prohibido en la Escritura. Segundo, hay un par de limitaciones muy claras: que cuanto hagamos sea conveniente (no sólo para mí) y que sea de edificación, sustancialmente para la iglesia.

    De allí surge el segundo principio: Cuando un cristiano piensa hacer algo, “ninguno busque su propio bien sino el del otro” (v. 24). Por supuesto, no es malo hacer algo que sea bueno para nosotros mismos—por ejemplo leer un buen libro, contemplar un paisaje, colocarnos un abrigo o comprarnos un mueble. Pero hay algo superior a eso: la seguridad de que con lo que hacemos no estamos perjudicando al prójimo. Por otra parte, entre lo que es bueno para mí y lo que es bueno para el otro, debe elegir lo segundo.
    Hablando de la mente y en la libertad expresada, nuestra mente debe estar sujeta a lo estrictamente bíblico y más cuando nuestros pensamientos se dirigen a acciones, conductas y vida de nuestro prójimo. Bendigamos incluso de mente, pues eso edifica y bendice y sobre todo agrada, honra y alaba a Dios.

    Jose

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