jueves 10/02/2022.

Hola!

IV

Parábolas del Señor.

Con la parábola de los labradores malvados, los principales sacerdotes y fariseos, no tenían ya recelos de que hablaba de ellos, por lo que ya les quedaba clarísimo, que debían «echarle mano» a Jesús, aunque aún tenían miedo de apresarle porque el pueblo tenía a Jesús como profeta. (Mateo 21. 45) No les querdó de otra que dejarle pasar otra vez todo aquello que decía, nosotros sabemos que no era su hora aún.

Está parábola que ejemplifica la actitud del mundo de los religiosos enmarcados en la antigua Ley, es puntualizada en la Carta a los Romanos 3. 13- 18, que caracteriza a todos «los labradores malvados»

Sepulcro abierto es su garganta; Con su lengua engañan. Veneno de áspides hay debajo de sus labios;
Su boca está llena de maldición y de amargura.
Sus pies se apresuran para derramar sangre;
Quebranto y desventura hay en sus caminos;
Y no conocieron camino de paz.
No hay temor de Dios delante de sus ojos.

Jesús estaba, con esta parábola, además advirtiendo a sus discípulos sobre el desenlace que debía sufrir él mismo, y que debían ellos estar listos para pasar el valle de sombra que les esperaba, la crucificción iba a suceder, y sería un trago amargo para todos los seguidores del Señor. El hijo del dueño de la viña, sería apaleado, y expulsado, y para más seguridad sus adversarios le darían muerte, y muerte como a un criminal…¿Los díscipulos cómo interpretarían todo lo concerniente a la muerte del Mesías? El sacrificio en la cruz sería la manera de limpiar los corazones del pueblo escogido, sin embargo podía desanimar a sus seguidores, hasta que presenciaran la resurrección.

Los encargados de la edificación (digamos los que debían cuidar de la viña del Señor), serían los que rechazaran la piedra angular, algo sorprendente, y por lo tanto el hecho de que Jesús, fuese rechazado por los gobernantes del templo y de las sinagogas, no debía hacerles dudar a los discipulos y al pueblo que le escuchaba, que Él es el Cristo, el aunténtico Mesías… ya el Antiguo Testamento que conocían todos anunciaban todo lo que sucedería. (Daniel 9: 26/ Isaías 53)