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IV
Hablemos de amor.
“El amor es sufrido, es benigno; el amor no tiene envidia, el amor no es jactancioso, no se envanece; no hace nada indebido, no busca lo suyo, no se irrita, no guarda rencor; no se goza de la injusticia, mas se goza de la verdad. Todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta. El amor nunca deja de ser…” [1ª Corintios 13.4-8a]
El resumen de estos versos es que el amor es lo contrario a la envidia porque disfruta con el gozo del otro, es contrario al envanecimiento porque es humilde, el amor hace lo que está bien, lo que es correcto, lo que es bueno, prefiere siempre el bien de su amado/a, elimina la ira, perdona y olvida, es justo, es decir da y pide lo que realmente corresponde, el amor vive con la verdad. Y nunca deja de ser amor… por supuesto que estos versículos describen el amor perfecto que Dios es y tiene para con nosotros. Y para lograr experimentar ese amor superior, hay que incluir en la ecuación de la pareja al Dios de amor: “cordón de tres dobleces no se rompe pronto.”
La Biblia va más allá, dice que el amor es entrega total.
Si nos guiamos por los movimientos de masas que nos influyen hoy y que aportan unas filosofías muy peculiares respecto al amor, seguramente estaremos muy confusos, sus términos sobre el amor libre y sin perjuicios más bien se asemejan al egoísmo y hedonismo que al amor verdadero. Digamos que eso de entrega total, lo confunden con sumisión esclava y con que la persona que ama se convierte en una apéndice de su pareja, y por supuesto están en contra de ese criterio, la Biblia también. A esto no se refiere la Biblia cuando habla de una entrega total, la Biblia habla de que el amor echa fuera el temor, “En el amor no hay temor, sino que el perfecto amor echa fuera el temor; porque el temor lleva en sí castigo.” [1ª Juan 4. 18] Y concretamente hace referencia a la procedencia del amor, que es Dios. “Dios es amor; y el que permanece en amor, permanece en Dios, y Dios en él.” [1ª Juan 4. 16b]
La esperanza de que puedes enamorarte y además hacer crecer un amor intenso en tí y en el otro/a, con el apoyo de Dios en la vida de ambos.
Y que aunque sabemos que habrá tribulaciones, en fe puedes asirte a su palabra, porque dice la escritura, que la tribulación produce paciencia, la paciencia prueba, y la prueba esperanza, (la esperanza que todo irá bien), porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo que nos fue dado.
Enamorarse es una cosa hermosa, tomar la decisión de formar una pareja para convivir en amor, va más allá de las feromonas, y neurotransmisores, es una decisión que debe ser pensada y evaluada delante del Señor, porque así serán bendecidas ambas vidas, encaminandose al amor de Dios.

