lunes 07/02/2022.

Hola!

I

Parábolas del Señor.

Otra de las enseñanzas del Señor aparece en tres de los Evangelios, Lu 20. 9- 19/ Mt 21. 33-46/ Mc 12. 1-12. En esta oportunidad se recrea la historia de la Salvación a través de cuántos profetas durante la historia del pueblo escogido, Israel, dejaron voluntariamente de conocer el mensaje salvador… desaprovechaban cada ocasión… y aún teniendo entre ellos (los israelitas judíos) al Hijo, desecharon el mensaje.

Jesús se enfrentó a muchos prejuicios religiosos, a dogmas y normas estériles, contra las cuales se manifestó abiertamente, y sin embargo poco o nada comprendieron de esa cuestión los que le juzgaron y llevaron a la muerte de cruz.

La autoridad de Jesús, estaba en duda, los que tenían el control religioso en Israel le cuestionaban con frecuencia sobre ello: «Cuando vino al templo, los principales sacerdotes y los ancianos del pueblo se acercaron a él mientras enseñaba, y le dijeron: ¿Con qué autoridad haces estas cosas? ¿y quién te dio esta autoridad?» [Mateo 21.23] La respuesta final de Jesús en sí misma estaba cargada de autoridad: «Y él también les dijo: Tampoco yo os digo con qué autoridad hago estas cosas.» [Mateo 21. 27b] Previamente les puso a prueba sobre el bautismo de Juan… y los que le cuestionaban no encontraron qué decir, y entonces Jesús les presenta una alegoría y sus oyentes entendieron como alusiva a ellos mismos. («Y oyendo sus parábolas los principales sacerdotes y los fariseos, entendieron que hablaba de ellos.» [Mt. 21.45])

Jesús presenta la parábola de Los labradores malvados, una exhibición de cómo se comportó el pueblo judío con los profetas, y cómo se comportaría con el propio Jesús… y a diferencia de otras parábolas en ésta Jesús sí da un final, no deja abierto el final, sino que explica cómo terminarán «los labradores malvados.»

«Oíd otra parábola: Hubo un hombre, padre de familia, el cual plantó una viña, la rodeó con una cerca, cavó en ella un lagar, edificó una torre, y la arrendó a unos labradores y se fue lejos.
Cuando se acercó el tiempo de los frutos, envió sus siervos a los labradores para que recibieran sus frutos. Pero los labradores, tomando a los siervos, a uno golpearon, a otro mataron y a otro apedrearon.
Envió de nuevo otros siervos, más que los primeros; e hicieron con ellos lo mismo.
Finalmente les envió su hijo, diciendo: «Tendrán respeto a mi hijo». Pero los labradores, cuando vieron al hijo, dijeron entre sí: «Este es el heredero; venid, matémoslo y apoderémonos de su heredad».
Y tomándolo, lo echaron fuera de la viña y lo mataron.
Cuando venga, pues, el señor de la viña, ¿qué hará a aquellos labradores?
Le dijeron: -A los malos destruirá sin misericordia, y arrendará su viña a otros labradores que le paguen el fruto a su tiempo.
Jesús les preguntó: -¿Nunca leísteis en las Escrituras: «La piedra que desecharonlos edificadores ha venido a ser cabeza del ángulo. El Señor ha hecho esto, y es cosa maravillosa a nuestros ojos?»
Por tanto, os digo que el reino de Dios será quitado de vosotros y será dado a gente que produzca los frutos de él. El que caiga sobre esta piedra será quebrantado, y sobre quien ella caiga será desmenuzado.»

[Lu 20. 9- 19/ Mt 21. 33-46/ Mc 12. 1-12]