martes 01/02/2022.

Hola!

II

Parábolas del Señor.

El acto de sembrar es el acto de comenzar la extensión del reino de Dios. El sembrador se refiere específicamente a la persona que tiene en su poder la semilla (la semilla es la Palabra, es conocimiento de Dios, es testimonio de un encuentro personal con el Salvador), así que dar a conocer esto a otras personas es el acto de predicar el evangelio, anunciar la Buena Nueva, es ahí donde comienza el proceso de propagación, expansión, difusión del reino.

Y les dijo: Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura.” [Marcos 16.15]

El hecho de “sembrar” es la gran comisión que Jesús delega a sus apóstoles, la misión es extender el reino de Dios.

El crecimiento del reino, otro punto que menciona Jesús, es interesante; el reino crecerá según el proceso de germinación de la semilla… proceso que está fuera del control del sembrador. La palabra está viva, nunca regresa vacía, es poderosa porque da vida.

El espíritu es el que da vida; la carne para nada aprovecha; las palabras que yo os he hablado son espíritu y son vida.” [Juan 6.63]

La semilla crece sin que el hombre comprenda cómo crece, tiene en sí misma todo lo necesario para desarrollarse… sigue el curso victorioso hasta convertirse en un trigal digno de ser cosechado.

 «…como cuando un hombre echa semilla en la tierra; y duerme y se levanta, de noche y de día, y la semilla brota y crece sin que él sepa cómo.» [Marcos 4. 26b-27]

Durante el ministerio de Jesús, fue un sembrador, luego sus apóstoles siguieron la instrucción de sembrar, y a lo largo de la historia hombres y mujeres han seguido igualmente el ejercicio de la siembra, mensajeros seguidores del Señor, colocando la semilla, abonando los corazones; en todos los casos el crecimiento del reino ha sido por el accionar del Espíritu Santo, es Él responsable del cómo crecerá la semilla.