lunes 31/01/2022.

Hola!

I

Parábolas del Señor.

Relacionando con frecuencia los eventos de la naturaleza con el día a día de los que rodeaban a Jesús, El les exponía ideas y soluciones muy peculiares. El mundo de la agricultura y la pesca eran el centro de la vida en las zonas por donde Jesús pasaba, y usaba por tanto los eventos relacionados con esto para que comprendieran (y comprendamos) qué es el reino de Dios.

Parábola del crecimiento de la semilla, en Marcos 4.26-29

Decía además: Así es el reino de Dios, como cuando un hombre echa semilla en la tierra. Duermay vele, de noche y de día, y la semilla brota y crece sin que él sepa cómo, porque de por sí lleva fruto la tierra: primero hierba, luego espiga, después grano lleno en la espiga; y cuando el fruto está maduro, en seguida se mete la hoz, porque la siega ha llegado.” [Versión Reina- Valera 1995]

En esta enseñanza concreta y precisa, Jesús pone de manifiesto cómo se extiende el reino de Dios… lo expone de forma tan sencilla, que cuesta pensar que es tal cual… porque nos encanta enmarañar todo, hacerlo complicado y tortuoso. Simplemente, hay una manera de extender el reino de Dios: “un hombre echa la semilla sobre tierra” Tres elementos a contar, el hombre, la semilla y la tierra.

El hombre, en este caso un labrador o sembrador; es el encargado de que la semilla llegue a su destino: la tierra (el corazón de cada persona,)… no hay otra forma de que un campo, en este caso de trigo, crezca a no ser que primeramente nazca de las semillas las espigas… sin embargo, el proceso de germinación ya es otra cosa, es un proceso que no depende del sembrador, es un proceso, digamos espontáneo, fuera del control del que sembró… aunque éste debe estar pendiente que la semilla fuese bien plantada, no es directamente el responsable del crecimiento de la planta que debería brotar de la semilla.