Hola!
III
Así en la epístola a los Hebreos se clarifica aún más: “Él es el resplandor de Su gloria y la expresión exacta de Su naturaleza, y sostiene todas las cosas por la palabra de Su poder” [Hebreos 1: 1-3]
No me cabe dudas entonces, Jesús, el Cristo, el Señor, el Verbo… es el unigénito hijo de Dios, Dios mismo, en palabras de Juan y Pablo, inspirados por el Santo Espíritu, muestran de forma sublime la majestuosidad de Jesús, su suprema autoridad, y todo esto escapa de nuestra limitada mente humana si no se percibe con los ojos de la fe.
Y ahora, ese gran acontecimiento: Dios se encarnó como uno de nosotros, se hizo hombre de carne y huesos… atravesó esa “distancia” y se encarnó.
Mucha gente opina, (hay muchas opiniones sobre el Señor, de pequeños y grandes pensadores), mucha gente dice: Jesús es un gran hombre, un revolucionario intrépido, un religioso superdotado, un maestro virtuoso, alguien que vivía divulgando el amor de Dios y de lo bueno que era amarse unos a otros, un profeta mas que murió por sus ideales, punto.
Pero, siempre hay un pero, cuando nos enfrentamos a lo que declara la Biblia sobre la llegada de un niño, al que pusieron por nombre Jesús… “le pondrán por nombre Emmanuel,” que traducido significa: “Dios con nosotros” …las cosas toman otro matiz, pues lo que dijo el ángel a la joven María, (Lee Lucas 1) y lo que fue revelado a José:
“José, hijo de David, no temas recibir a María tu mujer, porque lo que en ella es engendrado, del Espíritu Santo es.” [Mateo 1: 20]
“Pero no la conoció hasta que dio a luz a su hijo primogénito; y le puso por nombre JESÚS.” [Mateo 1: 25]
…estas declaraciones nos despejan el panorama.
Dificil de explicar si, difícil de entender también… es una decisión redentora basada única y exclusivamente en el amor de Dios, en su Generosidad sin límites hacia su creación, los seres humanos perdidos en un mundo de pecado y confusión, la encarnación … el verbo se hizo carne… es la gran manifestación de Dios por nosotros en Jesucristo.

