viernes 10/12/2021

Hola!

XX

Las parábolas del Señor.

De la Parábola del hijo pródigo mucho se ha hablado. Mucho se ha escrito, la Palabra es viva y eficaz y cada uno bajo la luz del Espíritu Santo debe leer y escudriñar la Palabra.

Jesús, como buen maestro hace una ilustración exquisita, de algo que sucedía alrededor de Él, y que sabía sucedería a lo largo del desarrollo de la humanidad… por eso esta pequeña historia tiene siginificado para todos siempre y en la misma magnitud.

Charles Dickens expresa que la parábola del hijo pródigo es la mejor historia breve jamás escrita y también lo expesa Ralph Waldo Emerson.

El texto de Lucas 15: 11- 32, como tantos textos, es un texto muy conocido y sin embargo, hay muchos elementos no conocidos, y por eso durante varios Blog nos hemos dedicado a releer cada versículo, basado en el Libro Dos Hermanos de John MacArthur.

Esta pequeña historia tiene todo. Drama, ironía, emoción, expectación, personajes que aparecen directamente y otros que son indirectos en las escenas, esta historia se desarrollaría en una aldea, donde normalmente hay varias personas siempre merodeando… los vecinos, los esclavos, los siervos, los muchachos hijos de estos… etc. y los maestros de la ley, y todos participan de forma esencial en la historia. Efectivamente, se desarrolla dentro de una familia compuesta por un padre, un hijo mayor y un hijo menor, cumplidores de las leyes que regían entre los judíos de la época.

Y la historia tiene un fin, un por qué y para qué. Y se resume en algo que dijo el Señor también: el que tiene oídos para oír oiga. Piuenso que cada cula debe escudriñar esta parábola y Dios le hablará de manera personal.

En el versículo 35 del capítulo 14 de Lucas, el que antecede a nuestra historia, Jesús dice al final:

«Buena es la sal; mas si la sal se hiciere insípida, ¿con qué se sazonará?
Ni para la tierra ni para el muladar es útil; la arrojan fuera. El que tiene oídos para oír, oiga»