Hola!
XVII
Las parábolas del Señor.
Y mas que de agradecer es la actitud del padre, que ante la amargura del «cascarrabia» del hijo mayor, le anima, le insiste… oye, deja ese malestar, gózate en tu hermano reconciliado, tú has estado aquí y yo lo tengo en cuenta, pero ahora admite a tu hermano, que se equivocó, que pecó, que arruinó muchas cosas, sí, es cierto, pero se ha arrepentido y ha pedido perdón.
«El entonces le dijo: Hijo, tú siempre estás conmigo, y todas mis cosas son tuyas.»
Lo que el padre habla es que, lo importante es lo importante, era muerto y ha revivido. No hay nada más importante que revivir, que volver a la presencia de Dios, que admitir el estado pecaminoso y ponderse en las manos misericordiosas del Señor, no hay de otra.
¿Qué es lo que provoca Gozo en cielo?
Cuando es hallado lo perdido.
«Mas era necesario hacer fiesta y regocijarnos, porque este tu hermano era muerto, y ha revivido; se había perdido, y es hallado.»
Podemos vislumbrar lo mismo en las parábolas que preceden a la del hijo pródigo, La oveja perdida, La moneda perdida… para Dios un hijo rescatado es el Gozo.
¿Qué vamos a hacer? Tenemos que celebrar, es lo que merita.
¿Y por qué hace esto Dios? ¿Por qué hace esto? Porque Él regocija cuando un pecador se
arrepiente y todos los ángeles santos y los santos glorificados se regocijan con Él.

