Hola!
XVI
Las parábolas del Señor.
Las recriminaciones del hijo mayor hacía su padre, son sorprendentes.
«Mas él, respondiendo, dijo al padre: He aquí, tantos años te sirvo, no habiéndote desobedecido jamás, y nunca me has dado ni un cabrito para gozarme con mis amigos.
Pero cuando vino este tu hijo, que ha consumido tus bienes con rameras, has hecho matar para él el becerro gordo. » [Lucas 15: 29- 30]
Sí es sorprendente, pues es un reflejo de nosotros en muchas ocasiones… cuando nos mostramos como «superiores» respecto a otros hermanos cristianos, mirando por encima del hombro a aquellos que su comportamiento no es todo lo íntegro que esperaríamos de un perfecto cristiano, o de personas que aún no están en el redil… y nos plantamos en una posición de exigencia ante Dios, olvidamos la humildad, el orgullo nos corroe, porque pensamos: – ¡Pues yo he servido mejor, y todos lo saben, he hecho obras preciosas, he destinado tiempo y esfuerzo para las cosas del Señor y cúal es el resultado: es premiado aquel que traicionó la confianza y que resulta luego regresó!-
Sí, debíamos sorprendernos ante las declaraciones del hijo mayor, porque somos partícipe de esas declaraciones en una solapada «ola de orgullo,» no en pocas oportunidades. Y esto es lo que dice el Señor; ¡Cuidado! Esas pequeñas cosas que parecen lógicas por que son derechos que debemos reclamar… ¡Cuidado! La Palabra recalca en Romanos 3: 10, «Como está escrito: No hay justo, ni aun uno.»
Pablo se refiere a lo siguiente,
¿Qué, pues? Somos nosotros mejores que ellos? En ninguna manera; pues ya hemos acusado a judíos y a gentiles, que todos están bajo pecado.
Como está escrito: No hay justo, ni aun uno;
…
ya que por las obras de la ley ningún ser humano será justificado delante de él; porque por medio de la ley es el conocimiento del pecado.
Pero ahora, aparte de la ley, se ha manifestado la justicia de Dios, testificada por la ley y por los profetas;
la justicia de Dios por medio de la fe en Jesucristo, para todos los que creen en él. Porque no hay diferencia,
por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios,
siendo justificados gratuitamente por su gracia, mediante la redención que es en Cristo Jesús.
Saque usted sus propias conclusiones.

