Hola!
XII
Las Parábolas del Señor.
¿Qué nos quiere enseñar Jesús con la actitud del Padre?
Ese padre represnta al Dios que envió a su hijo amado, Cristo que ha descendido, a nuestra «aldea,» Él inicia la busqueda, Su amor es abundante, su Gracia ilimitada, Él corre más rápido y enfrenta por tí la vergüenza, Dios encuentra su Gozo en la salvación de un pecador perdido y que puede restaurar.
Fijemos nuestra atención en el detalle del verso 19.
«Me levantaré e iré a mi padre, y le diré: Padre, he pecado contra el cielo y contra ti.
19Ya no soy digno de ser llamado tu hijo; hazme como a uno de tus jornaleros.
20Y levantándose, vino a su padre. « [Lucas 15: 18- 20]
El hijo piensa y se dispone a decir un discurso, sin embargo no llega a decirlo en un inicio, no le fue necesario. El Padre le recibe sin mediar explicaciones, entonces, luego: «Y el hijo le dijo: Padre, he pecado contra el cielo y contra ti, y ya no soy digno de ser llamado tu hijo.» [Lucas 15: 21] Ya ni siquiera habló de que lo tratase como jornalero, era obvio que no había que decir nada de eso… su padre le había besado y abrazado, lo había recibido tal cual era, un hijo que regresa.
Éste hijo sin buenas obras había sido restituido por la Gracia inmenrecida de su Padre.
Él simplemente se arrepiente, se encomienda a la misericordia de su padre y eso es todo lo que un pecador necesita hacer. Eso es reconciliación. No obstante para la mentalidad farisea, era vergonzosa esa reconciliación, ese hijo en justicia merecía castigo, no benevolencia; había que restituir el honor mancillado.
Esa condescendencia que mostró Jesús en su parábola para con el pecador arrepentido fue una gota más que colmó la paciencia de los escribas y fariseos, violentaba toda normativa de lo que es justo y honoroso. Aquí se vislumbra claramente el sufrimiento de Dios por el pecador, ilustra la actitud continua de Cristo Jesús de acercarse a un pecador, escuchar a un pecador, compartir con un pecador, sanar a los pecadores. Una evidencia de la que toman nota los escribas y fariseos para argumentar su desición de quitarle de en medio.
Esto era incomprensible para los que le escuchaban: «Porque el Hijo del Hombre vino a buscar y a salvar lo que se había perdido.» [Lucas 19: 20]

