Hola!
IX
Parábolas del Señor.
Jesús extrema la situación del joven, describiendo sus penurias y vergüenzas; un hombre privado de todo como consecuencia de su pecado. El joven pródigo constituye el paradigma del pecador. Sin esperanzas, muriendo literalmente. Y esto hace que recupere el juicio … y comienza a recordar que hasta los jornaleros en casa de su padre son tratados con decencia. Y entonces, medita, su padre es un hombre misericordioso.
«Y volviendo en sí, dijo: ¡Cuántos jornaleros en casa de mi padre tienen abundancia de pan, y yo aquí perezco de hambre!» [Lucas 15: 17]
nota: Cuando comenzamos a evaluar verdaderamente nuestra condición, es que caemos en cuenta de nuestro error, y acude el arrepentimiento a nuestra mente y corazón, es decir, hay que atravesar un proceso: desesperanza, remordimiento y entonces puede llegar el arrepentimiento.
Un jornalero era casi nada en aquella cultura. Comprender por qué el hijo pródigo se compara con un jornalero y no con un siervo o su hermano mayor, nos iluminará un poco. Había una estructura social, los dueños de tierra, eran las personas con dinero; otros rentaban tierras y la trabajaban, los granjeros; habían dueños de tiendas, o pequeños negocios artesanales (carpinteros, etc.); ahora los siervos, que casi pertenecían a la familia de a quienes servían, tenían techo y alimentación asegurada. Y más abajo están los jornaleros (misthos): estos trabajaban por días, esperaban a ser contratados y se les pagaba un jornal (el día trabajado), hacían trabajos sencillos o que a los demás no les gustaba hacer. El jornalero tenía muy poco, dependía de una día a día para sobrevivir, no era tratado como un siervo.
Dice el joven: ¡Cuántos jornaleros en casa de mi padre tienen abundancia de pan…! Esto nos da una pista: su padre era un hombre considerado, era misericordioso, bueno y daba a los que no merecían más que un jornal, les ofrecía más, les propiaciaba más de lo que esperaban. Saltó la esperanza en la mente del joven, su padre podría, al menos, dar trato de jornalero (y entonces no moriría de hambre).
Y este pensamiento produce un cambio de próposito en el joven: ahora ha creído que puede ser devuelto a una vida de esperanzas, y decide hacer un giro total de dirección, decide regresar al padre:
«Me levantaré e iré a mi padre, y le diré: Padre, he pecado contra el cielo y contra ti.» [Lucas 15: 18]

