Hola!
VIII
Parábolas del Señor.
Es lo que pasa cuando nos dejamos arrastrar por nuestras concuspicencias, ganas de mundo, dejando atrás la cordura de la fe… se baja, baja, y se transpasa todo principio; un judío llegó a apacentar cerdos… podemos compararlo con lo que sea estés pensando, pues recuerda que una parábola es una enseñanza que propone una cosa al lado de otra, con el fin de mostrar una semejanza.
Estarían los oyentes pensando, – ¡Muy bien, al fin este joven tiene castigo por su desobediencia, ahora será ahí aniquilado y punto! Pues no, la historia empeora para ellos…
«Y volviendo en sí, dijo: ¡Cuántos jornaleros en casa de mi padre tienen abundancia de pan, y yo aquí perezco de hambre!» [Lucas 15: 17]
¡Ah! Por fín volvió en sí. Esa vegüenza de volverse mendigo, de tenerse que pegar a un gentil, tener que alimentar a cerdos y pelear con estos para alcanzar algo de algarrobos… (nota: Una situación desesperada se convierte en bendición al provocar que vuelvas la vista hacia Dios).
La lección: El pecado es rebelión contra Dios, es deshonrar a Dios; aún así eres libre de escoger tu pecado. Podemos ir lo más alejado posible de Dios, suprimiendo toda relación personal con Dios, dar la espalda al gobierno, autoridad y voluntad de Dios en tu vida, a las bondades y bendiciones que tiene preparadas para cada uno de nosotros y sustituirla por el menosprecio a la persona de Dios, el creador.
Y el joven reaccionó: ¿de qué me vale todo esto, me estoy perdiendo las bondades de mi padre… cómo ahora regreso a Él?

