martes 23/11/2021

Hola!

VII

Parábolas del Señor.

Se fue. Llegó a un lugar apartado, así pues, nadie le conocería… la gente del lugar verían llegar a un forastero joven con ganas de gastar dinero, de «ser feliz,» (el joven creyó que ser feliz es estar en las «cosas del mundo»). Este hijo menor, desperdició su patrimonio de una manera disipada, irresponsable, lujuriosa (en el verso 30 el hermano mayor alude a la vida que llevaba su hermano: «que ha consumido tus bienes con rameras»)

(nota: es interesante el término ramera, pues me recuerda, cómo es la idolatría, nuestros dones los entregamos a cosas mundanas, a ídolos que creemos son lo máximo).

Hasta entonces éste hijo por su propia culpa despilfarra y malgasta sus bienes… imaginaós cómo estarían alrededor de él todos aquellos que se aprovecharían de lo pródigo que se comportaría el muchaho… así que, al final quedaría sin nada, nada, nada. Pues algo sucede, (que no es culpa directa de él) una hambruna.

Ocurrían, ocurren y ocurrirán: crisis socio económicas (incrementan la pobreza, muchos llegan a padecer miseria, hambruna, hay deficit de recursos a todos los niveles, desde combustibles hasta falta de alimentos ), crisis sanitarias (situación grave, repentina, inusual o inesperada que, originada en un factor de riesgo sanitario común, provoca la enfermedad en un número inusualmente alto de individuos de una población o mundial, endemia y pandemia ), crisis de recursos naturales (depredación voraz, efecto invernadero, contaminación de las aguas y del aire, etc.), y crisis por desastres naturales (afectan directamente los recursos naturales y económicos, desastres que insiden negativamente y catastroficamente en la psicología social e individual: terremotos , incendios forestales, maremotos, tsunamis, crecidas de ríos, huracanes y tornados, etc. ).

«Y cuando todo lo hubo malgastado, vino una gran hambre en aquella provincia, y comenzó a faltarle.» [Lucas 15: 14]

Y del mucho al nada: se convirtió en mendigo. Por demás, ni siquiera había implementado parte de su efectivo en alguna inversión, simplemente gastó y gastó. Y pasó de rico a mendigo.

«Y fue y se arrimó a uno de los ciudadanos de aquella tierra, el cual le envió a su hacienda para que apacentase cerdos. Y deseaba llenar su vientre de las algarrobas que comían los cerdos, pero nadie le daba.» [Lucas 15: 15- 16]

Hace suponer que estaba en algún sitio gentil, pues se dedicaban algunos a la cría de cerdos. Los cerdos eran animales impuros para los judíos (Lv 11: 7-8 y Dt 14: 8) y aún así el muchacho de procedencia judía, hubo de aceptar un trabajo degradante, a tal punto que no sólo debía apacentar cerdos, sino que hasta deseaba comer de los que estos comían. (Algarrobas, vainas del algarrobo, árbol común en Palestina, eran usadas para alimentar animales, pero en tiempos de extrema necesidad, para las gentes sin recursos también era para comer.) En este punto estaba el joven hijo pródigo.