lunes 22/11/2021

Hola!

VI

Parábolas del Señor.

La historia estaría dejando confuso al auditorío… ¡un hijo menor exige su herencia… el padre accede y se la entrega!

¿Y dónde está ese hijo mayor que parece que existe? («Y su hijo mayor estaba en el campo») En aquella cultura, era designado al hijo mayor de una familia, la protección de sus hermanos menores, y la protección de la honorabilidad del padre; sin embargo en la narración de Jesús no se mienta en un inicio ese hijo mayor… ¿ese hijo mayor, no interviene, no hace entrar en razones a su hermano? Pues no. Más adelante en la historia cuando aparece el hijo mayor, da a entender que él seguía allí, en la casa paternal… aunque evidentemente no iba muy bien la relación con su hermano, y puede que con su padre tampoco… como si hubiese más hipocresía en su actuación cotidiana que verdadero amor por el padre.

Esto no es una historia sobre un hijo desobediente, es la historia de un hombre que tuvo dos hijos. Hay tres personajes: el padre, un hijo mayor con ciertas caracterísiticas, un hijo menor que es abiertamente irrespetuoso con el padre.

La herencia se divide; y eso significa que el hijo mayor recibió sus dos tercios, el hijo menor recibió un tercio que le tocaba y se fue. Normalmente las herencias se basaban en la ley mosaíca (Deutorenomios 21: 17), aunque habían situaciones especiales, en que se alteraba el momento de la repartición. (Lucas 12: 13, debía un rabino repartir la herencia y ser el arbitro en una cuestión como esta)

«No muchos días después, juntándolo todo el hijo menor, se fue lejos a una provincia apartada…» [Lucas 15: 13a]

Al decir: «juntándolo todo,» es que lo convirtió en dinero efectivo, es lo que significa en griego esa expresión en un contexto comercial. Se recrea en la historia, que este hombre es rico, porque tenía siervos, campo, se contratan musicos para la fiesta, etc. Por lo que realmente era una gran herencia, seguramente acumulada por generaciones, y ahora este hijo exige su parte, y para llevarla a «efectivo» debió venderla a futuro… alguien debía estar dispuesto a pagar ahora… a un precio descontado… porque sólo podrá tomar los bienes el comprador cuando el padre muera. Aquí tambíen quedarían perplejos los oyentes… ¿alguien es capaz de vender toda su estabilidad? Respuesta: un pecador, sí. Lo inmediato, lo visible, lo carnal, vivir sin restricciones, sin pautas morales… es lo propio de la concuspicencia. {En tiempos modernos, es lo que se llaman: vender el alma al diablo}

Y sí, el hijo se fue, a cumplir su próposito personal: ser un hijo pródigo.

 «… se fue lejos a una provincia apartada; y allí desperdició sus bienes viviendo perdidamente.» [Lucas 15: 13b]