Hola!
III
Parábolas del Señor.
Jesús está haciendo la obra de Dios la cual es la redención de los pecadores; Jesús pasa por encima de cualquier posible interpretación errada de aquellos que eran líderes religiosos entre los judíos. Jesús sabía y hacía lo que glorifica a Dios, dar salvación al perdido, al que por sus pecados estaba alejado de Dios, ¡a ese hay que rescatar!.
Pienso que puede esa sea la causa de las dos parábolas que anteceden a la parábola del Hijo pródigo: «la oveja perdida» [Lucas 15: 7], describe a un pastor que va en busca activa de su oveja perdida, y habla del regocijo en el cielo por un pecador arrepentido, se refiere a la obra que trae gozo y ¿la parábola de la «moneda perdida,» que al encontrar la moneda su dueña, inunda la estancia una gran alegría ?, [Lucas 15: 8- 10], es manifiesto que hay una busqueda activa de lo perdido, porque tiene mucho valor.
Es curioso, en las parábolas que anteceden a la del hijo pródigo, en ambas, quien busca y encuentra es Dios, en la descripción de la historia del hijo pródigo… el Padre espera pacientemente la vuelta de su hijo perdido.
Resumiento ésta idea: Jesús, está explicando claramente y es indudable, que la esencia de esas parábolas es que los que le escuchaban están alejados de Dios, y que el Gozo se encuentra en la salvación de un pecador, no hay que esperar que un millar se arrepienta, con uno ya se genera Gozo en los cielos. Así, miremos la historia desde la perspectiva de Jesús: La celebración es por un pecador que se arrepiente y vuelve al Padre.
Lee ambas parábolas y sea la base para discutir sobre la parábola del hijo pródigo.
Lucas 15
Parábola de la oveja perdida
1Se acercaban a Jesús todos los publicanos y pecadores para oírle,
2y los fariseos y los escribas murmuraban, diciendo: Este a los pecadores recibe, y con ellos come.
3Entonces él les refirió esta parábola, diciendo:
4¿Qué hombre de vosotros, teniendo cien ovejas, si pierde una de ellas, no deja las noventa y nueve en el desierto, y va tras la que se perdió, hasta encontrarla?
5Y cuando la encuentra, la pone sobre sus hombros gozoso;
6y al llegar a casa, reúne a sus amigos y vecinos, diciéndoles: Gozaos conmigo, porque he encontrado mi oveja que se había perdido.
7Os digo que así habrá más gozo en el cielo por un pecador que se arrepiente, que por noventa y nueve justos que no necesitan de arrepentimiento.
Parábola de la moneda perdida
8¿O qué mujer que tiene diez dracmas, si pierde una dracma, no enciende la lámpara, y barre la casa, y busca con diligencia hasta encontrarla?
9Y cuando la encuentra, reúne a sus amigas y vecinas, diciendo: Gozaos conmigo, porque he encontrado la dracma que había perdido.
10Así os digo que hay gozo delante de los ángeles de Dios por un pecador que se arrepiente.

