Hola!
Espera en Él. Además de estar en silencio, permanecer en quietud, esperar es una buena postura.
Esperar es aguardar, permanecer, aguantar, perseverar.
David fue un joven impetuoso, obedeció, pecó, se arrepintió, y permaneció en espera por su Señor: «En Dios solamente está acallada mi alma; De él viene mi salvación.» [Salmos 62: 1] Todos podemos parecernos a David en algunas facetas de nuestro carácter.
¿Cuán próximo sientes a Dios de ti? O la pregunta puede ser: ¿Cuán cercano estás tú de Dios? Puede que la proximidad del Señor a nosotros, no precisamente es más cercana o lejana según lo sintamos… no va de sensaciones… Generalmente para decir que Dios está cerca necesitamos esas pruebas fehacientes, como que enseguida es respondida nuestra oración en la hora y momento que queremos nosotros. Y olvidamos su eterna y perfecta voluntad… esperar en Él es sabiduría.
El esperar en Dios proporciona algunas ventajas:
- Renueva las fuerzas.
- Redefine el carácter.
- Descubre el verdadero propósito.
Aleja el miedo de la espera, Dios es certero en su palabra y sus promesas son inquebrantables y eternas. Recuerda lo que David expresa en los Salmos:
«El solamente es mi roca y mi salvación. Es mi refugio, no resbalaré. En Dios está mi salvación y mi gloria; En Dios está mi roca fuerte, y mi refugio. Esperad en él en todo tiempo, oh pueblos; Derramad delante de él vuestro corazón; Dios es nuestro refugio. » [Salmos 62: 6- 8]

