lunes 11/10/2021

Hola!

Meditar. Una herramienta que tenemos a mano. El meditar nos facilita hurgar en nuestra conciencia, hace que aflore todo aquello que forma parte de nuestra concupiscencia, y nos da acceso a lo escondido tras la auto-justificación. La idea sería sacarlo del fondo y exponerlo todo, de forma tal, que al reconocernos a nosotros mismos podemos iniciar esa purificación del corazón que nos encamina a una conciencia limpia y buena.

Pensar atenta y detenidamente sobre algo, eso es meditar. Recapacitar, reflexionar, cavilar, discurrir, abstraerse.

“Meditaré en todas tus obras, Y hablaré de tus hechos.” [Salmos 77: 12]

1ra condición: Necesitamos un tiempo. Un espacio. Una disposición.

2da condición: Para hablar de las cosas de Dios, hay que conocer sus obras, sus obras están escritas en las Escrituras, la Biblia. Y el conocimiento de La Palabra es la que permite iluminar cada rincón de duda, desasosiego, pecado o confusión que podamos padecer.

3ra condición: Detenerse en un punto, centrarse en lo esencial, sólo una porción de la Palabra, por ejemplo. Ello iluminará nuestros pensamientos y espiritualidad, encaminará nuestra atención a escuchar.

4ta condición: la Oración, esencia para la meditación en las obras del Señor.

Sobre todo, la meditación cristiana consiste en llenar la mente de pensamientos espirituales, invitando a Dios a que te revele más sobre él y tu propio lugar en este mundo.