Hola!
Purificar los corazones, el primer paso para la perfección.
Puede que nos angustie la mala conciencia…
Dejamos atrás la mala conciencia, si ocurre que experimentamos el arrepentimiento honesto, después de sufrir un remordimiento que nos da vueltas hasta que reconocemos íntegramente el fallo; y deseamos el perdón; (sabemos que nuestra realidad y actos no son buenos en su totalidad, el sentido ético y moral que poseemos, en mayor o menor grado, nos avisará de lo bueno y lo malo en cada acción, pensamiento y palabra dicha). Aunque sucede algo interesante, a veces no tenemos mala conciencia… pues nuestro discernimiento es escaso y «nos creemos» infalibles, o realmente no hay nada malo en nuestras acciones, más sin embargo: el que juzga los corazones y sus verdaderas intenciones es el Señor. Pablo lo expresa así:
«Porque aunque de nada tengo mala conciencia, no por eso soy justificado; pero el que me juzga es el Señor. Así que, no juzguéis nada antes de tiempo, hasta que venga el Señor, el cual aclarará también lo oculto de las tinieblas, y manifestará las intenciones de los corazones; y entonces cada uno recibirá su alabanza de Dios.» [1ª Corintios 4: 4- 5]
En nosotros mismo no tenemos justificación, sólo por gracia. Ahora, el hecho de meditar, con certidumbre de fe, y purificar el corazón nos conduce a la perfección.
«… acerquémonos con corazón sincero, en plena certidumbre de fe, purificados los corazones de mala conciencia, y lavados los cuerpos con agua pura.» [Hebreos 10: 22]


Una respuesta a “jueves 07/10/2021”
Excelente reflexión. Que importante meditar y atesorar (memorizar) la palabra para poder discernir lo bueno de lo malo de nuestras acciones.En mi corazón he guardado tus dichos para no pecar contra ti.Salmo 119 11.
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