martes 05/10/2021

Hola!

Ser reverente, indicará respeto al otro, trato digno, y cortés. ¿Por qué no practicar la reverencia habitualmente?

Al pobre, al desvalido, al diferente, al pecador, al vecino pesado, (a nuestros familiares «malcriados»)… a estos, no solemos mostrar reverencia; si acaso algo de tolerancia. Mostrar reverencia al adinerado, famoso, al que ostenta cargos públicos, al que tiene algo de poder, etc., sí se nos hace fácil dar un trato reverente. No caemos en la cuenta que todos, son iguales delante de Dios, y que el único capacitado para juzgar, por ser perfecto, es el propio Dios.

Aquel pecador «evidente,» que parece ser nos supera en pecados, no lo consideramos digno de ser tratado con respeto, debíamos tener en cuenta qué dice la Palabra: «¿Qué, pues? Somos nosotros mejores que ellos?… En ninguna manera… que todos están bajo pecado. Como está escrito: No hay justo, ni aun uno…» [Romanos 3: 9- 10]

Así pues, vamos reverenciando a otros que son, a vista de ver con nuestros ojos carnales «iguales o mejores» a nosotros, (tal vez nos confunde que no es «evidente» su pecado), y perdemos la oportunidad de tratar con respeto a los que van en sentido contrario, a ese que necesita el testimonio de ser tratado con mansedumbre y reverencia (a pesar de no merecerlo según lo que pensamos de él/ella), ese quién necesita una mano para llegar a ser salvo y no una piedra de tropiezo .

Id un poco más allá:
«Y si saludáis a vuestros hermanos solamente, ¿qué hacéis de más? ¿No hacen también así los gentiles?
Sed, pues, vosotros perfectos, como vuestro Padre que está en los cielos es perfecto.
» [Mateo 5: 47- 48]