jueves 30/09/2021

Hola!

Sintetizando, sobre lo que vamos hablando ésta semana, (fácil es hablar)… veamos las cosas tal como pasan: ¿vivo y luego pienso o como la frase de M. Tacther: pienso, hago, creo un hábito, conformo un carácter y así vivo?

Es lo más embrollado de este mundo pensar y hacer; la filosofía que circunda, en este estatus muy materialista en que estamos sumidos es: vivir, vivir, … y si acaso pienso como vivo.

Que las ideas o pensamientos firmes, concisos y con propósito sean realmente la base de cada acción que emprendemos, es sin duda, la única manera de cumplir al pie de la letra (nunca mejor dicho), la Palabra dada a través de la Biblia.

En nuestra agenda diaria, están acumulada una serie de acciones propias de la sobrevivencia (comer, dormir, beber agua, ejercitarnos, conseguir sustento monetario, etc.) ¿y para que hora queda el pensar o analizar antes de enfrentar cada cosa que tenemos que realizar?

«Los pensamientos del diligente ciertamente tienden a la abundancia; Mas todo el que se apresura alocadamente, de cierto va a la pobreza.» [Proverbios 21: 5]

En nuestra agenda no cuenta aquellas cosas que no son aparentemente imprescindibles: 1º Porque no consideramos necesario separar unos minutos para planificar el qué debemos hacer. 2º Es habitual no comenzar el día elevando una oración de agradecimiento, e invocar la guía del Señor. 3º Es inusual recordar que aún cada cosa que hay que hacer por responsabilidad (individual o por los demás) podría destilar (si lo pensamos) misericordia, benignidad, humildad, mansedumbre, paciencia.

Así que, creo que hay más simplicidad [cualidad de simple, constituido por un solo elemento] que dificultad en vivir o hacer como se piensa que dejarse arrastrar por el hacer cotidiano (desde cada acción de supervivencia hasta estar pendiente de la última serie de NEFLIX), y guardar unos minutos al inicio de cada día a planificar desde la oración más profunda nuestras próximas acciones (que serán hábitos) para que estén sustentados por un pensamiento acorde a lo que deben ser nuestras prioridades como cristianos.

«Encomienda a Jehová tus obras, Y tus pensamientos serán afirmados.» [Proverbios 16: 3]