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VI
La relación extraordinaria del Señor Jesús con una mujer de Samaria, es uno de los episodios más interesantes de su Ministerio, lo expone el evangelista Juan de forma elocuente, mostrando la enseñanza cautivadora que Jesús transmitió a esa samaritana.
Un pozo, en Sicar una ciudad de Samaria. El pozo de Jacob, un antiguo pozo que era muy apreciado en la zona, por su agua potable y fresca; que estuviera en la heredad que Jacob dió a su hijo José sumaba cierta importancia a la zona. Habitualmente las mujeres iban al pozo en grupos, en la mañana o al atardecer, sin embargo esta mujer fue sola, tal vez era preciso, quizás su presencia no era muy bien tolerada, y lo digo por lo que hablan ella y Jesús sobre su estilo particular de vida.
Esto por una parte, por otra parte, Jesús conoce que Samaria no es precisamente un lugar aceptado por los judíos, y sin embargo, allí va a carenar, acercándose a descansar en la cercanía de aquel pozo y, por demás, mantener un diálogo afable, con una mujer, de Samaría, y unos antecedentes poco «espléndidos,» ¡Es intrigante! Una mujer, con mala reputación y de Samaría (Jesús obvió el tabú de género, la discriminación racial y de clases social) … y fue a por todas, a mostrar no sólo una maravillosa enseñanza, sino a demostrar por primera vez quién es Él, su verdadera identidad como Mesías; se lo ha dicho a ésta simple mujer.
Ella, se percata de lo extraño de la situación: «- ¿Cómo tú, siendo judío, me pides a mí de beber, que soy mujer samaritana? Porque judíos y samaritanos no se tratan entre sí.» [Juan 4: 9] Habitualmente los judíos evitaban pasar cerca de Samaría, al punto que daban un rodeo con tal de no acercarse a su territorio. (Los samaritanos, aunque en su origen eran parte del mismo pueblo, se habían separado de los israelitas política y religiosamente desde hacía mucho tiempo, los judíos les consideraban paganos.)*Por tanto, si que era una extraña situación que aquel judío, que lucía como un Rabí, hablara con ella con tanta naturalidad y le pidiera agua.
Aún quedaría más perpleja cuando en el avance de la conversación ella habla sobre el Mesías; y la respuesta que recibe de Jesús es directa, Jesús le dijo: – Yo soy, el que habla contigo. [Juan 4: 25- 26]
Anteriormente conversaron sobre cosas notables, un dialogo teológico. Ella torció la conversación, luego de hablar de sus pecados hacía un tema crucial: ¿Dónde es que de verdad se debe adorar? Y Jesús le revela una verdad, la salvación viene de los judíos, y es ahora. [Juan 4: 19- 21]
¿Hay o no en este pasaje una especial actitud del Señor, respecto a ésta mujer? Una mujer, fue considerada por el Señor, a un a pesar del criterio de sus discípulos, digna de dialogar, digna de enseñarle sobre el «agua viva» y sobre de quién es que viene la salvación.
El final: la mujer samaritana, interpreta que Él es el Cristo y así va y lo hace saber a los demás en la ciudad. Ella fue vocero de la presentación por primera vez de Jesús en su verdadera identidad.
*[Nota de Biblia de estudio, Reina Valera 1960]

