Hola!
V
Otra mujer que se relaciona con el Señor: Ana, una profetiza (entiendo que hablaba con persistencia de Dios, de la promesa de un Mesías que salvaría a su pueblo), viuda desde hacía ochenta y cuatro años, que no se apartaba del templo, ayunaba y oraba… porqué… pienso que por amor a su pueblo, y por fe en el Dios de Jacob.
Dos versículos son suficiente para mostrarnos el cuadro de vida de esa mujer, llamada Ana. [Lucas 2: 36- 37] Evidentemente era alguien conocida, pues se sabía de dónde provenía: de la tribu de Aser, hija de Fanuel, viuda, y da la impresión que no tuvo hijos, y que vivía o muy cerca del Templo o allí mismo. Se consagró a la oración y al servicio en el Templo.
Presenció la Bendición que hizo Simeón al niño y a su madre María. Y saltó de regocijo, se percató que aquel bebé de ocho días era el cumplimiento de la Promesa del Mesías.
Se imaginan cómo estaría esa mujer repleta de regocijo, de esperanzas, de seguridad… sus ayunos, sus oraciones han sido escuchadas, en su generación nace el rey de reyes, por el cual su pueblo será Salvo.
Así que visto lo visto, Ana daba testimonio sobre lo que vió, escuchó y sintió al conocer al pequeño bebé; a todos los que esperaban la redención en Jerusalén les hablaba del niño, dando gracias a Dios. [Lucas 2: 38]
A mí me llama a curiosidad: Simeón movido por el Espíritu vino al Templo y habló bendiciendo a Jesús al advertir que es El Señor, fue algo a título personal, dió gracias a Dios, pues ya podía descansar en paz, habían vistos sus propios ojos carnales al Ungido del Señor, cosa que le había sido prometida. Sin embargo, Ana, que parece ser también añoraba conocer al Ungido, estaba allí y presenció y sintió al igual que Simeón a Aquel que estaba delante de ellos, nada más y nada menos que el Ungido del Señor, por quién ayunaba y oraba, ella no se pudo guardar aquello para sí, ella lo dijo a los cuatro vientos, lo publicó. (Si hubiera tenido Redes sociales… !Eh! ya se imaginan que habría petado Facebook, Twitter, WhatsApp con aquella noticia.
Una mujer, anciana, viuda, sin hijos aparentemente (sabemos lo que eso significaba en aquella sociedad estás características de Ana), fue la encargada de diseminar con alegría y alabanzas la Buena Nueva. Así que… ¿me dirán ahora que las mujeres, aún aquellas más «débiles» eran o no tocadas para ser instrumentos de Dios?

