jueves 02/09/2021

Hola!

IV

Una jovencísima María, descendiente de la casa del rey David, formada y crecida en el amor a Jehová, evidentemente con conocimientos de las Escrituras, humilde y cumplidora de la Ley, comprometida y desposada con un varón llamado José, hombre honesto y que también se amparaba bajo la Ley judaica. [Lucas 1: 26- 27]

Ella, obediente a la Ley pasaría por ser una desobediente: ¡Embarazada sin haber llegado al matrimonio! ¡Horror! A los ojos de todos los que la rodeaban: ¿María qué había hecho?

Si hoy es comidilla la chica que sin tener una pareja estable, o estar casada queda en cinta, ¿qué sería “eso” en aquel momento de la historia del pueblo judío?

Sorpresivamente María, fue visitada por aquel Angel, portador de una noticia que la desconcertó…

Primero, el saludo: ¿Favorecida? ¿Bendita yo?

Segundo, el porqué de esa visita ¿He hallado Gracia delante de Dios?

Tercero, el asunto de la visita ¿Concebiré un hijo, y del Altísimo?

Cuarto, el cómo: Soy virgen no duermo con varón alguno ¿Cómo quedaré en cinta?

Quinto, respuesta: Nada es imposible para Dios… ¡Ah! Tendré ese hijo, sin contacto con varón.

Sexto, María humildemente reconoce el Poder de Dios: “Hágase conmigo según tu palabra.” Puede que María haya recordado que de la descendencia de David nacería el Mesías, y creyó.

Séptimo, compartir la noticia: Fue a casa de su parienta Elisabet, también en cinta, ya de seis meses, siendo muy mayor de edad. Y María no sólo confirmó que el Angel dijo verdad sobre el embarazo de ésta, sino que confirmó a través de Elisabet (ya que el Espíritu Santo se lo había revelado) que ciertamente llevaba al Hijo de Dios en su vientre. [Lucas 1: 27- 42]

Una mujer, joven virgen, el papel único y esencial de una mujer: la maternidad, a través del cual llegó a esta Tierra el Salvador para todos.

Su inocencia fue confirmada a José y a su familia (a su parienta Elisabet) a través del testimonio del Espíritu Santo. Y María elevó una oración. Esa oración es un ejemplo de Adoración y Agradecimiento. [Lucas 1: 46- 55]

En la humildad que la caracterizó, fue la discípula más cercana al Señor, la seguidora más fiel, habló cuando debía y guardó silencio cuando debía.

Cuánto honor que el Señor escogiera una mujer para igualarse en humanidad con cada uno de nosotros.