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VI
Hageo y Zacarías coincidieron en tiempo y espacio. Zacarías dió comienzo a su ministerio dos meses después que Hageo empezara su labor profética. Ambos estaban presentes durante el segundo año de reinado de Darío (que reinó entre 522 y 486 a. C ) Por alrededor de dos años actuó Zacarías ministrando y profetizando, entre los años 520 y 518 a.C [ Zacarías 1: 1, 7; 7: 1]
Por vía de Zacarías Jehová insiste también, igual que con Hageo, en el mensaje dirigido a los repatriados de la cautividad babilónica, la exhortación al arrepentimiento y a la conversión.
“Volveos a mi, dice Jehová de los ejércitos y yo me volveré a vosotros.” [Zacarías 1: 3]
¿Dos profetas, el mismo mensaje, un pueblo, mismo reinado, mismo tiempo? El Señor insiste, insiste y persiste en que su pueblo escuche. Insiste por partida doble.
Al final del libro de Hageo, hay una promesa impresionante:
“En aquel día, dice Jehová de los ejércitos, te tomaré, oh Zorobabel hijo de Salatiel, siervo mío, dice Jehová, y te pondré como anillo de sellar; porque yo te escogí, dice Jehová de los ejércitos.” [Hageo 2: 23] La referencia es clara, el anillo de sellar se usó para certificar documentos oficiales, para dar autenticidad al caso (tal cual lo usamos en nuestra época), La comparación es evidente, Zorobabel viene a ser la comparación o representante del Señor, investido en autoridad. La profecía tiene un alcance mesiánico.
Zacarías es movido a expresar un recordatorio, en su primer capítulo, el enojo de Jehová con los padres de ésta generación, como consecuencia de su infidelidad sucedió la destrucción de Jerusalén y la deportación a Babilonia. Advierte que no sean como sus padres, que no escucharon.
Dios en boca de Zacarías deja ver que aquellos no están ya, ni los padres, ni los primeros profetas, más sin embargo la palabra de aquellos profetas sigue siendo eficaz:
“Mirad a mí, y sed salvos, todos los términos de la tierra, porque yo soy Dios, y no hay más. Por mí mismo hice juramento, de mi boca salió palabra en justicia, y no será revocada: Que a mí se doblará toda rodilla, y jurará toda lengua.
Y se dirá de mí: Ciertamente en Jehová está la justicia y la fuerza; a él vendrán, y todos los que contra él se enardecen serán avergonzados. En Jehová será justificada y se gloriará toda la descendencia de Israel.”[Isaías 45: 22- 25 ]
En cada etapa de la historia de la redención, hay un llamado reiterativo para que su pueblo vuelva al Señor, un llamado amoroso de Dios Padre, a pesar de la infidelidad baldía de los hijos.

