Hola!
IV
La insistencia del mensaje de Jehová Dios, a través del profeta Hageo, no hacía más que reiterar amorosamente en la necesidad de esforzarse, esforzarse debía el gobernante Zorobabel, esforzarse debía el sumo sacerdote o líder religioso y esforzarse o cobrar ánimo debía el pueblo también.
«Habla ahora a Zorobabel hijo de Salatiel, gobernador de Judá, y a Josué hijo de Josadac, sumo sacerdote, y al resto del pueblo, diciendo:
¿Quién ha quedado entre vosotros que haya visto esta casa en su gloria primera, y cómo la veis ahora? ¿No es ella como nada delante de vuestros ojos? [Hageo 2: 2]
Dejar de hacer comparaciones vanas… entre el pasado templo y el que en el presente se podría rehacer (pues lo terrenal es corruptible); Dios conoce los corazones, ve que estaban perdiendo el tiempo y el entusiasmo al estar anclados en la idea que el templo tenía que tener tanto esplendor como aquel primer templo (el que construyó Salomón), y ahora la grandeza del templo no radicaría precisamente en grandes pretensiones materiales, sino en la nueva bendición.
Lo importante estaba en otro sentido: «Pues ahora, Zorobabel, esfuérzate, dice Jehová; esfuérzate también, Josué hijo de Josadac, sumo sacerdote; y cobrad ánimo, pueblo todo de la tierra, dice Jehová, y trabajad; porque yo estoy con vosotros, dice Jehová de los ejércitos.» [Hageo 2: 4] El sentido es que el Señor está presente, su bendición es lo que necesita su pueblo porque:
«Mía es la plata, y mío es el oro, dice Jehová de los ejércitos. La gloria postrera de esta casa será mayor que la primera, ha dicho Jehová de los ejércitos; y daré paz en este lugar, dice Jehová de los ejércitos.« [Hageo 2: 8-9]
¿Qué es más importante y necesario: que el «templo» luzca esplendoroso o que tenga paz el lugar?

