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II
¿Qué nos dice a nosotros el pasaje de Esdras? Pienso que el incumplimiento de los mandamientos por el pueblo de Dios de una forma u otra tiene consecuencias siempre; y muchas veces son consecuencias que imprimen cierto grado de dolor, pues revertir el pecado es sacrificial.
Algunas reflexiones al respecto: un hombre oró, con dolor y vergüenza se postró delante del Señor para encontrar solución al mal cometido. (Se unieron a mujeres paganas e idólatras quebrantando la Ley.) Cuando la congregación observó a Esdras orar intercediendo por el pueblo, tomaron conciencia del pecado que cometieron, hubo convicción y tomaron la decisión de revertir el mal. Esto nos enseña que un buen ministro debe estar al tanto de su congregación pero además interceder por ella puede hacerla regresar de cautividad.
Puede que el hecho sea peliagudo de resolver, por ejemplo el caso de las uniones con mujeres paganas, fue el conflicto que llevó Esdras en oración delante del Señor, era difícil de resolver, debían comprometerse los israelitas a expulsar a dichas mujeres. Lo cual no debió ser nada agradable de hacer.
«Y se levantó el sacerdote Esdras y les dijo: Vosotros habéis pecado, por cuanto tomasteis mujeres extranjeras, añadiendo así sobre el pecado de Israel. Ahora, pues, dad gloria a Jehová Dios de vuestros padres, y haced su voluntad, y apartaos de los pueblos de las tierras, y de las mujeres extranjeras.
Y respondió toda la asamblea, y dijeron en alta voz: Así se haga conforme a tu palabra.«[Esdras 10: 10- 12]
Lo que ésta historia nos muestra es que puede que un pecado sea terrible, que la posición en que nos encontremos sea desalentadora, más sin embargo, delante de Dios siempre hay esperanza. El compromiso personal y en ocasiones congregacional, luego de reconocer el estado pecaminoso hace que la misericordia del Señor se deje ver.
En ocasiones el pecado está enraizado en nuestra vida, y en apariencias es algo que nos hace sentir bien, y si es así, entonces hay que esforzarse para desprenderse de lo que sea que provoque ese estado, y la solución es separarse total y completamente, creo que hasta hace falta mucha valentía para dejar atrás la atadura y de manera absoluta alejarse del cautiverio que provoca el pecado, para que la transgresión sea perdonada.
Y por último es importante el apoyo en estas situaciones de los que temen al Señor y de un Pastor que interceda por sus ovejas; los implicados encontraran de forma factible la solución a la situación pecaminosa con la ayuda del Cuerpo (la Iglesia).
«Oh Jehová Dios de Israel, tú eres justo, puesto que hemos quedado un remanente que ha escapado, como en este día. Henos aquí delante de ti en nuestros delitos; porque no es posible estar en tu presencia a causa de esto.» [Esdras 9: 15]

