lunes 26/07/2021

Hola!

I

El Libro de Esdras. El autor compone este Libro basándose en las memorias de Nehemías, el copero del rey de Persia. Esdras, fue un escriba diligente en la ley de Dios, es descrito como un individuo sobre el cual estaba la mano de Dios, su papel lo juega durante el reinado del rey Artajerjes, rey de Persia. Llegó a Jerusalén en el séptimo año del rey, y como ya con anterioridad había preparado su corazón para estudiar y cumplir la Ley de Jehová, también tenía el propósito de enseñar al pueblo de Israel, esa era su misión fundamental. (Lee Esdras 7)

Así que Esdras tuvo un gran peso de responsabilidad en la repatriación de una buena parte del pueblo de Israel desde Babilonia, y entonces sucede algo que fue causa de vergüenza y confusión en el propio Esdras, nuevamente el pecado a mora entre los israelitas, Esdras se siente angustiado en extremo, el pecado: ¡la infidelidad de quienes habían regresado de la cautividad!… Supongo que Esdras se preguntaría una y otra vez: – ¿Cómo era posible?¿Después de tanta misericordia recibida de parte de Jehová?¿Por qué se vuelven a multiplicar la iniquidad y los delitos crecen hasta el cielo?¿Cómo el pueblo puede olvidar toda la misericordia recibida? Entonces, Esdras ora, en confesión por Israel, y presenta toda su angustia y preocupación ante Dios, es muy llamativo la forma que éste hombre presenta confesión delante de Jehová, reconoce que no es un pueblo digno de misericordia, entretanto que el Dios de Israel es justo; por lo que ellos todos no son dignos de presentarse ante Él.

Pero ahora, ¿qué diremos, oh Dios nuestro, después de esto? Porque nosotros hemos dejado tus mandamientos,que prescribiste por medio de tus siervos los profetas, diciendo: La tierra a la cual entráis para poseerla, tierra inmunda es a causa de la inmundicia de los pueblos de aquellas regiones, por las abominaciones de que la han llenado de uno a otro extremo con su inmundicia.”[Esdras 9: 10- 11] Se refiere a Deuteronomio 18: 15 y 34: 10, respecto al matrimonio con paganos.

El pueblo se mezcla en abominaciones. Esdras se avergüenza delante del Señor, se rasga sus ropas, se arranca el cabello, y a la hora del sacrificio se postró de rodillas extendió sus manos a Jehová y ni siquiera se sentía capaz de levantar su rostro hacía Él.

«Mas después de todo lo que nos ha sobrevenido a causa de nuestras malas obras, y a causa de nuestro gran pecado, ya que tú, Dios nuestro, no nos has castigado de acuerdo con nuestras iniquidades, y nos diste un remanente como este, ¿hemos de volver a infringir tus mandamientos, y a emparentar con pueblos que cometen estas abominaciones? ¿No te indignarías contra nosotros hasta consumirnos, sin que quedara remanente ni quien escape?» [Esdras 9: 13- 14]

Y se dispone una medida crucial. Los que tomaron mujeres extranjeras, debían despedirlas.

¿Ahora y aquí, qué nos dice todo este relato a nosotros?