Hola!
V
Aquello que sucedió en los tiempos babilónicos, el tránsito por el cautiverio del pueblo escogido, el pueblo olvidadizo de las grandes cosas que Jehová hizo en y por él (Israel), nos sucede a nosotros hoy también. Es cuando se pierde todo que volvemos la vista a Dios.
Israel perdió todo y fue todo literalmente, arrastrado a vivir como extranjero en tierra ajena, su templo demolido, las murallas que protegían su ciudad fueron derribadas, su Ley fue pisoteada. Ahí en el destierro, es entonces que recuerda la misericordia divina, y clama.
Cuando el pueblo comienza a recordar quién es su Dios… comienza el proceso de restauración.
Usa Dios a muchos, paganos, reyes, gente sin recursos para llevar a cabo su obra. Se reconstruye el Templo, se reedifican las murallas, se restaura la Ley. Muchos personajes, incluso aquellos inimaginables, de distintos estatus sociales fueron movidos por Dios y para restituir a su pueblo. Nehemías, Esther, el rey Ciro… usados de manera incomprensible por Dios, para proveer la manera de regreso del cautiverio.
Nosotros contamos con algo que ellos no tuvieron, nosotros comenzamos una nueva etapa, luego que Dios Padre, entregara por y para todos (todos es todos) a su hijo unigénito; Dios da la oportunidad a todo aquel que le conozca a ser alzado y liberado.
«Por lo cual dice: Subiendo a lo alto, llevó cautiva la cautividad, Y dio dones a los hombres.» [Efesio 4: 8]
¿A quién se refiere la Palabra? Por supuesto que a Cristo,
Hay dos puertas de salida en este punto:
1ª.- Si escuchas, sobre la posibilidad de la recuperación de la libertad, de volver del cautiverio a través de Cristo Jesús, no dejes pasar la oportunidad.
«Todo aquel que confiese que Jesús es el Hijo de Dios, Dios permanece en él, y él en Dios.» [1ª Juan 4: 15]
2ª.- Si ya conoces al Señor, seguramente será tocado tu corazón para decir a otra persona sobre estas cosas, para ayudar a alguien caído a recuperar la libertad, porque podrás ofrecer las herramientas que necesita para ello, tampoco dejes pasar esa oportunidad de cumplir la misión.
«El entonces, pidiendo luz, se precipitó adentro, y temblando, se postró a los pies de Pablo y de Silas; y sacándolos, les dijo: Señores, ¿qué debo hacer para ser salvo? Ellos dijeron: Cree en el Señor Jesucristo, y serás salvo, tú y tu casa.
Y le hablaron la palabra del Señor a él y a todos los que estaban en su casa.» [Hechos 16: 29- 32]

