Hola!
IV
El camino de vuelta de la cautividad, no es fácil. Nada fácil, a no ser que el conductor sea Dios tu creador.
La fuerza de voluntad humana es poderosa, sí ciertamente. Aunque he observado y experimentado que como todo lo humano tiene límite: el agotamiento.
Cada tarea que te propongas e impongas de manera positiva para dejar atrás el calvario de la esclavitud (sea lo que sea que provoca el cautiverio), necesita el máximo de tu atención, de tu fortaleza espiritual y también física, pero y ¿Cuándo te aceche el agotamiento?, ¿qué sucederá? Irremediablemente la recaída, sin lugar a dudas; ya sea tu propia conscunpicencia o la conscunpicencia de los que te rodean, provocarán la vuelta atrás, el «desembullo» de seguir adelante. «Cantos de sirena» llegan a confundirte, y nuevamente te encuentras en el pantano del sometimiento bajo eso contra lo que estabas luchando.
La restauración no es un juego, es algo para tomarse en serio. Es un camino duro de andar.
«Los que sembraron con lágrimas, con regocijo segarán.» [Salmos 126: 5]
¿Qué interpretas por sembrar con lágrimas? Pienso que provoca lágrimas el llanto, el llanto lo aflora el sufrimiento, el dolor que se siente al luchar por desprenderse de la mordaza, y el llanto que elevas a Dios en súplica es la expresión de cuánto duele.
Hay un primer andar que conllevará sufrimiento, que es sacrificial (porque conlleva en sí pérdidas) Para lograr caminarlo es necesario un propósito personal y mucha persistencia en oración.
He observado muchos «casi triunfo.» Ocasiones que parecía haber logrado la superación de lo que provoca opresión (situación personal o colectiva de sometimiento), y el casi triunfo es lo único que se saborea… pues en un punto que era de ascenso, inexplicablemente se vuelve atrás, y tengo la respuesta: sin un encuentro personal con Dios, no será perecedero el retorno de la cautividad.
«Cuando Jehová hiciere volver la cautividad de Sion, Seremos como los que sueñan.» [Salmos 126: 1]
Inevitable, El Señor es quién hace volver de la cautividad. Sea cuál sea el tipo de esclavitud, si lo colocas en sus manos Él es fiel, y da libertad.
Así, así las cosas, vuelvo a insistir, la mirada puesta en Dios, es la garantía.

