martes 13/07/2021

Hola!

II

La cautividad.

¿Eso que te mantiene enquistado en pecado, en desobediencia, en incapacidad para escuchar la Palabra, cómo le llamamos?

Cautividad, esclavitud, estar en cadenas.

Y, esa cautividad te aleja del Señor, tanto que pierdes la perspectiva de su existencia.

La cautividad se mueve en sentido contrario a la libertad en Dios a través de la sujeción a Él y a su Palabra.

Te has preguntado: ¿Soy esclavo/a o no? Hábitos tóxicos, malos hábitos de alimentación… estilos de vida, etc. es lo primero que viene a nuestra mente cuando hablamos de ser esclavo, tal vez placeres que hacen la vida más dulce de manera pasajera ( y luego añaden amargura a la existencia.) Y sí, estos son cosas que esclavizan. Aunque hay una esclavitud que va más allá: el pecado instaurado en tu vida de forma continua y muchas veces consciente, de eso que a nadie le gusta escuchar, porque le suena acusatorio, …hacer lo malo, lo indecente, lo amoral, ir contra preceptos de bien… en contra del amor y literalmente digo: darle prebendas al maligno, eso es estar cautivo.

Pero hay una libertad que rompe cadenas de esclavitud espiritual.

Mas el que mira atentamente en la perfecta ley, la de la libertad, y persevera en ella, no siendo oidor olvidadizo, sino hacedor de la obra, éste será bienaventurado en lo que hace.” [Santiago1: 25]

¿Qué es la perfecta ley?

La Ley perfecta es la Cristo constituyó: la fe que obra por amor.

Estad, pues, firmes en la libertad con que Cristo nos hizo libres, y no estéis otra vez sujetos al yugo de esclavitud.” [Gálatas 5: 1]

Aunque parezca una contradicción, sobre todo a aquellos que no tienen fe, el servir al Señor te otorga libertad.

Porque esta es la voluntad de Dios: que haciendo bien, hagáis callar la ignorancia de los hombres insensatos; como libres, pero no como los que tienen la libertad como pretexto para hacer lo malo, sino como siervos de Dios.” [1ª Pedro 15- 16]