martes 06/07/2021

Hola!

II

Desde Génesis hay una indicación sobre la importancia de la sujeción a Dios, y desde Génesis las personas demuestran oposición a dicha sujeción. Y fue el inicio de lo que llamamos la caída del hombre.

Tomó, pues, Jehová Dios al hombre, y lo puso en el huerto de Edén, para que lo labrara y lo guardase. Y mandó Jehová Dios al hombre, diciendo: De todo árbol del huerto podrás comer; mas del árbol de la ciencia del bien y del mal no comerás; porque el día que de él comieres, ciertamente morirás.” [Génesis 2: 15- 17]

Aquella infracción, oponerse a acatar la primera indicación del Creador de los primeros… acarreó todo el estropicio que aún está presente en toda la humanidad.

Esa falta de sujeción a Dios tiene, por supuesto, secuelas. A pesar que nos podamos creer «el ombligo del mundo» y por tanto todo que lo merecemos todo… nada nos hace feliz…

Aparecen en nuestras vidas el enojo, la queja, la frustración, la depresión, la ira, el afán; todas esas emociones desagradables se adueñan de nuestra alma, consecuencias que padeceremos por querer adquirir una vida en progreso, bienestar, auge y fortuna apartados del Creador. Se puede mantener por largo tiempo una lucha perenne, sin tregua con tal de conseguir esos objetivos, y al cabo, nos percatamos que la plenitud no llega… y es porque hay un vacío que no es cubierto nunca por nada, ni por nadie… sino que, por la presencia de Dios.

Veamos, hay tiempos difíciles en la vida de todos, (le llamamos Prueba) y ¿cómo es posible sobre-ponerse a esas dificultades sino por la esperanza, la fe y la seguridad que tenemos en Dios?

De algunas cosas seremos liberados cuando mantenemos la sujeción/ obediencia a Dios, veamos algunas:

– Somos liberados de ser dominados por nuestras emociones, que muchas veces nublan nuestra mente; por lo tanto seremos capaces de ejercer el dominio propio.

Porque no nos ha dado Dios espíritu de cobardía, sino de poder, de amor y de dominio propio.” [2ª Timoteo 1: 7]

– Somos liberados del temor, porque el Amor echa fuera el temor, porque el temor es hijo de la inseguridad… del no tener la plena confianza en que ¿Si Dios con nosotros, quién contra nosotros?

“¿Qué, pues, diremos a esto? Si Dios es por nosotros, ¿quién contra nosotros?” [Romanos 8: 31]

– Somos liberados de la ignorancia; esa que subyuga a las personas. Los que se quedan estancados en la necedad, en la falta de entendimiento, sucumben por el engaño, la idolatría, y la seducción del mal.

No seáis como el caballo, o como el mulo, sin entendimiento, Que han de ser sujetados con cabestro y con freno, Porque si no, no se acercan a ti.” [Salmos 32: 9]