Hola!
V
El caso es que hay un tiempo para todo… entre ese «todo» está la oportunidad para hallar a Dios.
«Todo tiene su tiempo, y todo lo que se quiere debajo del cielo tiene su hora.» [Eclesiastés 3: 17]
Y sí, todo tiene su tiempo.
He escuchado algunas opiniones sobre el tema que estamos tratando, específicamente sobre la postura de buscar a Dios. Hay quién siente cierta inclinación o curiosidad sobre Dios, por el contrario quién rechaza la idea totalmente, y sencillamente ambos exponen algunas excusas que les hace librarse del «dolor de cabeza» que les provoca esa idea de «si quiero o debo buscar a Dios.»
A muchos les suele provocar inquietud, así que evitan exponerse y se alejan de donde se escuche hablar sobre el Amor de Dios, la Misericordia, el perdón de pecados, el arrepentimiento… Mucho menos les entusiasma la idea de conversar sobre el infierno, simplemente deciden pensar que no existe ni cielo ni infierno, y es válido que cada cuál piense o se haga a la idea de algo, es parte de el libre albedrío. Y lo que realmente sucede es que un día, en el tiempo que corresponda, llega la gran pregunta: ¿Y dónde está Dios?¿He hecho algo por hallarle?
Algunas de las excusas que más he oído son: – Soy muy joven para complicarme la vida, – quiero disfrutar primero, – ya luego veré, – después que logre dejar atrás mis vicios, – mi estilo de vida no va con las cosas de Dios, así que me tomaré un tiempo para cambiar, – ya pensaré en Dios cuando tenga tiempo, – estoy muy ocupado/a con mi familia, mi trabajo, – tal vez cuando me jubile, – cuando esté cerca de la muerte, etc. (NOTA: Sólo el propio Dios podrá hacer que cambies aquello que solo/a no podrías nunca.)
Una cosa ha de pasar con seguridad: morir. Puede que suceda inesperadamente, y se habrá agotado el tiempo. A Dios se le busca durante el período de la vida.
«Buscad a Jehová mientras puede ser hallado, llamadle en tanto que está cercano.» [ Isaías 55: 6]
Esa advertencia, consejo, recomendación, sugerencia, aviso o exhortación; como quieras llamarle habla claramente sobre que ahora está cercano, ahora puede ser hallado el Señor, lo que significa, que habrá un tiempo en que no será hallado.
«Por cuanto llamé, y no quisisteis oír, Extendí mi mano, y no hubo quien atendiese» [Proverbios 1: 24]
Puede que el Señor esté tocando la puerta de tu corazón… tú decides si estas listo o esperar a tener todas las «condiciones» para abrir tu corazón.
«Entonces me llamarán, y no responderé; Me buscarán de mañana, y no me hallarán.» [Proverbios 1: 28]

