Hola!
IV
El problema somos nosotros… que no disponemos el corazón y el ánimo… en la tarea de buscar a Dios, Él siempre está.
El termino hebreo es darásh, que además de traducirse como buscar, más bien es frecuentar, perseguir, preguntar por, y en algunos pasajes puede traducirse como adorar.
Por lo que buscar/ adorar es ir en pos de Dios, insistir en conocerle.
Un pasaje del Antiguo testamento:
«De dieciséis años era Uzías cuando comenzó a reinar, y cincuenta y dos años reinó en Jerusalén . El nombre de su madre fue Jecolías, de Jerusalén .
E hizo lo recto ante los ojos de Jehová, conforme a todas las cosas que había hecho Amasías su padre.
Y persistió en buscar a Dios en los días de Zacarías, entendido en visiones de Dios; y en estos días que buscó a Jehová, él le prosperó.» [2ª Crónicas 26: 3- 5]
- Hacer lo recto delante de Jehová.
- Persistir en buscar a Jehová.
- Jehová, entonces te prospera.
Una secuencia interesante. Y aquí, igualmente pienso que no es casualidad el orden de los sucesos. No hay nada que más nos guste que prosperar, y Dios lo concede cuando hay un precedente (busqueda/adoración). Así sucedió a Uzías, fue prosperado en todas las áreas de su vida, lo que se consideraba prosperidad en esos días le fue concedido a Uzías. Creció espiritualmente, venció a sus enemigos, edificó ciudades, tuvo mucho ganado, extensa agricultura, un gran ejército armado con lo mejor y más avanzado del momento.
¿Y qué ocurrió después?
“Mas cuando ya era fuerte, su corazón se enalteció para su ruina; porque se rebeló contra Jehová su Dios” [2ª Crónicas 26:16]
¿Buscas a Dios hasta que te prospera… luego te enalteces… y dejas de buscarle/ adorarle?
Ese es un error frecuente. Nos concentramos en la prosperidad… sea cual sea su «especie»… (desde un conocimiento exquisito sobre diversas materias, puede que hasta conocimiento bíblico, un reconocimiento social, un estatus económico, poder sobre otros, etc.) y luego como Uzías cuando nos hacemos fuertes… el anhelo de buscar a Dios se apaga. Y llega la ruina.
Un buen estilo de vida es Buscar a Dios de forma continua, con empeño en conocerle cada día más. Y en la confianza que lo demás será añadido, según nos convenga realmente, sin necesidad de ansiedades vanas ni afanes superficiales.
Así dijo Jesús: «Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas.» [Mateo 6: 33]

