Hola!
IV
Hemos repasado qué pasa al dejar desarrollar los celos entre nosotros, al final es una llama de fuego que destruye y soslaya todo atisbo de paz y sensatez. Los celos son duros como muerte, como describe el autor de Cantares… «Duros como el Seol los celos; Sus brasas, brasas de fuego, fuerte llama.» [Cantares 8: 6b]
¡Pero… siempre hay un pero!
Hablemos de los celos de Dios. Los celos de Dios son otra cosa. La Biblia menciona en varios capítulos del Antiguo y Nuevo testamento que Dios se muestra celoso; estos son los celos a que me refería en el inicio de este post, los celos que demuestran cuidado, esmero y diligencia ante lo que se ama. Dios ama su creación y todo lo calificó de bueno, porque en verdad todo es perfecto. «… Y vio Dios que era bueno.» [Génesis 1: 12] El celo Divino, nada tiene que ver con los celos mezquinos que nos podrían arrastrar a nosotros en nuestra carnalidad.
El primer y más paradigmático celo de Dios es aquel que es provocado en Él por la Idolatría del hombre. El Señor no admite que el hombre creado a su imagen y semejanza muestre devoción por otro «dios,» cosa o ideal, apartándose el propio hombre voluntariamente de adorar al único y verdadero Creador.
Una advertencia en Canaán: «Derribaréis sus altares, y quebraréis sus estatuas, y cortaréis sus imágenes de Asera.
Porque no te has de inclinar a ningún otro dios, pues Jehová, cuyo nombre es Celoso, Dios celoso es.» [Éxodo 34: 13- 14]
Dios es intransigente con la idolatría, porque aleja a sus hijos del propósito santo y verdadero por lo que fueron creados.
«No andaréis en pos de dioses ajenos, de los dioses de los pueblos que están en vuestros contornos;
porque el Dios celoso, Jehová tu Dios, en medio de ti está; para que no se inflame el furor de Jehová tu Dios contra ti, y te destruya de sobre la tierra.» [Deuteronomio 6: 14- 15]
Segundo, aparece la descripción del celo por la casa del Padre, por la casa de JEHOVÁ, también un celo santo. Es cuidar del testimonio, es la diligencia con que se atiende las cosas del Señor: «No sean avergonzados por causa mía los que en ti confían, oh Señor Jehová de los ejércitos; No sean confundidos por mí los que te buscan, oh Dios de Israel.» [Salmos 69: 6] Y el Salmista se siente apesadumbrado porque algunos desprestigiaban el Honor de JEHOVÁ.
«Porque me consumió el celo de tu casa; Y los denuestos (agravios) de los que te vituperaban cayeron sobre mí. Lloré afligiendo con ayuno mi alma, Y esto me ha sido por afrenta.» [Salmos 69: 9-10]
En tercer lugar, Dios hace manifiesto su Celo santo en su pueblo, haciendo posible que la ira que provocan sea disipada. Ejemplo de ello fue lo acontecido cuando Finnees hizo expiación por los hijos de Israel. (Lee Números 25 : 1- 18) Igualmente Elias el profeta, fue poseído por los celos del Señor, en 1ª de Reyes 19: 1- 18, se narra cómo sucedió.

