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Una tradición que más o menos se mantiene en la actualidad es la de decir Votos matrimoniales. Generalmente es una parte de la ceremonia matrimonial que a los invitados más les gusta, porque suele ser un momento muy romántico y emotivo. Los Votos son esas promesas que se dicen los novios con las que se sella el compromiso que habían planeado cuando decidieron unir sus vidas; algo así como manifestar públicamente la voluntad de ambos de permanecer unidos, respetarse y cuidarse mutuamente, amarse siempre sea cual sea la situación que atraviesen y los votos se simbolizan al entregarse las alianzas el uno al otro.
Por desgracia, dichas promesas se cumplen en un porciento bajo de la población que decide tomarse en matrimonio… pues el divorcio suele poner fin a dichos votos, con mucha más frecuencia de lo que se quiere. (Pienso que lo común es que dos personas que deciden ser esposos, no tienen el propósito de a medio camino separarse.)
El quid de decirse esos votos radica en la promesa que se hacen ambos novios. En las ceremonias matrimoniales cristianas, los votos son muy puntuales, más o menos se repiten estas palabras:
“Yo, te tomo a ti, como mi legítimo(a) esposo(a), para que los dos seamos una sola carne, en riqueza o en pobreza, en prosperidad o en adversidad, para cuidarte y amarte hasta que la muerte nos separe.”
En resumen, 1ro: Se recuerdan que se aman, y por eso legalizan en matrimonio ese amor, 2do: están conscientes que formaran una sola carne, un solo cuerpo, 3ro: Sea cual sea la situación económica se mantendrán unidos y sea cual sea la Salud que tengan también, 4to: esto será así hasta que uno de los dos muera.
¿Qué dice la Biblia? ¿Cuál es el basamento para lo Votos matrimoniales crisitianos?
Dios creó el matrimonio. Entre hombre y mujer, lo designó así. Lo cual resulta muy interesante a los tiempos actuales. Uhm… ¿Cierto? Pero estoy hablando de los Votos matrimoniales…
«Por tanto, dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y serán una sola carne.» [Génesis 2: 24]
«Las muchas aguas no podrán apagar el amor, Ni lo ahogarán los ríos. «[Cantares 8: 7a], «Yo soy de mi amado, y mi amado es mío; El apacienta entre los lirios.» [Cantares 6: 10], «Ponme como un sello sobre tu corazón, como una marca sobre tu brazo» [Cantares 8: 6]
«Así que no son ya más dos, sino una sola carne; por tanto, lo que Dios juntó, no lo separe el hombre.» [Mateo 19: 6, Marcos 10: 9]

