Hola!
La recompensa.
VII
Aún no he conceptualizado el término recompensa. La recompensa es el acto de retribuir o remunerar un servicio. Es resarcir, indemnizar, compensar, galardonar, gratificar, estimular, laurear.
Premiar un beneficio, favor, virtud o mérito. Lo contrario de castigar, sancionar.
Recordemos algunos versos del soneto:
No me mueve, mi Dios, para quererte
el cielo que me tienes prometido,
ni me mueve el infierno tan temido
para dejar por eso de ofenderte.
El cielo que me tienes prometido, referente a la corona de vida, aquella que alcanzan los hijos fieles;
«Sé fiel hasta la muerte, y yo te daré la corona de la vida.» [Apocalipsis 2: 10b]
“… sabiendo que del Señor recibiréis la recompensa de la herencia, porque a Cristo el Señor servís.” [Colosenses 3: 24]
Aquí el centro de la idea, ya que hablamos de alcanzar el galardón: «Y también el que lucha como atleta, no es coronado si no lucha legítimamente.» [2 Timoteo 2: 5] La palabra clave: legítimamente, es decir con honestidad, sin hacer trampas ni engaños (o autoengaños), luchar legítimamente es no ofender al Señor.
Nuevamente Pablo. En la carta a su discípulo Timoteo, nos deja cómo sortear los obstáculos para ser un buen soldado, un atleta ejemplar, aquel que recibe la recompensa; «Tú, pues, hijo mío, esfuérzate en la gracia que es en Cristo Jesús.»[2 Timoteo 2: 1] ¿Ya recibiste la Gracia?, ahora ESFUERZATE. Es un ejercicio de Voluntad personal, Dios te ofrece y regala su Gracia… te toca otorgar la suficiente importancia a esa gracia y legítimamente moverte en ella.
El poema expresa del autor qué tipo de Amor siente por su Creador, un amor sublime que va más allá de la prometida recompensa, dice que evita hacer lo que a Dios le ofende, sólo por el mero hecho de no entristecerle.
¿Te resulta doloroso ofender a tu Señor? ¿Y cómo se evita ofender al Señor?
«Ninguno que milita se enreda en los negocios de la vida, a fin de agradar a aquel que lo tomó por soldado.» [2 Timoteo 2: 4]
Evitar los «negocios de la vida» es lo que te aleja de ofender al Señor. Los negocios son aquellas cosas en que no hay sabiduría de lo alto… aquellos que el para qué y el por qué se aleja del primer y principal mandamiento: «Y amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente y con todas tus fuerzas.» [Marcos 12: 30]
Una única forma y manera: «Apártese de iniquidad todo aquel que invoca el nombre de Cristo.» [2 Timoteo 2: 19]

