Hola!
La recompensa.
III
Siempre hay dos maneras de realizar nuestras acciones, por ejemplo: Si tocamos un instrumento musical para divertirnos y ejercitar y desarrollar habilidades valiosas, estaremos haciéndolo de manera intrínseca. Si lo hacemos porque es una oportunidad para ganar dinero, premios y trofeos o impresionar a los demás, será la forma extrínseca.
Aterricemos.
Somos constantemente estimulados a estudiar la Palabra, tanto por los profetas antiguos, como por los del Nuevo testamento. ¿Cuál es la intención? ¿Será una motivación extrínseca para llevarnos a la motivación intrínseca?
“Así será a tu alma el conocimiento de la sabiduría; Si la hallares tendrás recompensa, Y al fin tu esperanza no será cortada.” [Proverbios 24: 14]
¿Será que nos están provocando a adiestrarnos, primero en aprender a cuidar de la “corona,” (motivación extrínseca) para llegar a lo verdadero, e ir más allá… amar de manera incondicional a Dios, como mismo Él nos amó primero?
“ Muéveme, en fin, tu amor, y en tal manera,
que aunque no hubiera cielo, yo te amara,
y aunque no hubiera infierno, te temiera.”
¿Qué te mueve para amar a Dios: el obtener beneficios, recompensas y evitar castigos?
O, es el deseo de obtener su conocimiento, al estar convencido que su amor fue primero, sin condiciones.
Sólo ese placer de amarle por que es tu creador, que un día manifestó de forma extraordinaria; (autentificado en la crucifixión), sería la causa de un ferviente amor hacia Dios, sin miradas a la ansiada recompensa que habitualmente nos hace obrar.
Pienso que ciertamente es de inteligente cultivar la sabiduría, (el temor a Dios), y funciona así un sistema de recompensa por la motivación extrínseca (que además permite evitar el castigo), aunque ésta nos debe llevar más allá. Nos debe llevar a la satisfacción de amarle sin “segundas intenciones,” es lo que interpreto de esos versos que estamos revisando.

